
La revolucion de las ideas es la mas peligrosa de todas, las ideas son un cáncer que crece alimentandose de la desgracia: quién ve su perdicion cierta, aborrece la causa de ella y es esta, más no aquella, quien más le enfurece; a sabiendas de esto, los britanicos inflitraron a los bolcheviques y los convirtieron en sus armas.
El comunismo francés en la década de 1840 denotaba una rama de la tradición jacobina de la primera revolución francesa, y es que los britanicos se inflitraron en los clubes de pensamiento franceses impulsando el cosmopolitismo, los llamados «jacobinos ingleses», fueron tan solo una cortina de humo para los intereses britanicos.
La revolución francesa, al igual que la revolución bolchevique, fueron un arma desplegada por los británicos para mantener débil a sus enemigos: Francia, el imperio que se conquistó España con el ascenso de los borbones, dominaba la mayor parte del mundo y Rusia, el corazón de Eurasia, el Heartland de Mackinder.
Rusia era un enemigo permanente, fue aliado de Gran Bretaña en la primera guerra mundial; la hoja de ruta seguía los planes del Secretario de Guerra, Lord Kitchener, quien buscaba que Alemania perdiera la guerra, sin que Rusia la ganara; el Zar, emparentado con la Reina Victoria, era visto por las élites britanicas como una amenaza al dominio del Imperio Británico.
El bolchevismo aportó la solución al «gran juego», buscando derrocar el imperio del zar y sumiendo a Rusia en el caos y la guerra civil, mantenerlos fuera del Mediterraneo era una política secular, para evitar que desafiaran el control britanico del Canal de Suez y las rutras comerciales hacia Oriente.
Los britanicos llamaban a la estrategia de engañar, manipular y burlar a Rusia «el gran juego«, durante siglos la estrategia consistió en enfrentar a los musulmanes y cristianos, apoyando al Imperio Otomano y otras potencias musulamanas para mantener a raya a Rusia, quebrantando los deseos imperialistas de los zares Catalina y Pedro.
Los bolcheviques no tenían poder para derrocar al gobierno ruso ni para derrotar al ejército ruso, sin la ayuda británica, no habrían podido hacer ni lo uno ni lo otro; Leon Trotski dirigió el golpe bolchevique del 7 de noviembre de 1917 y condujo al ejército rojo a la victoria de la revolución.
Trotski trabajaba como periodista en Nueva York y fue encarcelado por ordenes la inteligencia britanica en un campo de internamiento en Halifax, Nueva Escocia, tras su liberación, se embarcó a Rusia y se unió a la Revolución; Trotski era íntimo amigo de la prima hermana de Winston Churchill, Clare Sheridan, quien le manipulaba como su amante.
Trotski llegó a Londres junto a su esposa y dos hijos a casa de Lenin y su mujer Krupskaya. Lenin estaba despierto –sufría un grave insomnio que le llevaba a pasar la noche entre libros– y vio por primera vez con sus propios ojos a Trotski, a quien su mujer anunció de la siguiente manera: “Vladimir Ilich, la Pluma ha llegado”.
Fue en Londres donde se fraguó la revolución rusa de 1917 y donde los bolcheviques ganarían la partida a los mencheviques. Allí se celebraron los congresos del POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia) y por sus calles transitarían Stalin, Trotski y Lenin, quien vivía en la capital inglesa y trabajaba como traductor en la biblioteca del Museo Británico.
En la Crown Tavern, era donde los líderes bolcheviques se reunían con agentes británicos para liderar el golpe en Moscú; y fue en Londres donde se culminaron las magnas obras escritas de Lenin, entre ellas, «Qué hacer?»; con el avance de la revolución Lenin y Trotski fueron relegados por Stalin, quien mejor encarnaba los ideales del movimiento.
Trotski fue condenado por rebeldía y por trabajar para el SIS británico, siendo desterrado por Stalin en 1929 y asilado en México quien ingenuamente recibió trato de héroe revolucionario por parte de Diego Rivera y Frida Kahlo; el agente britanico fue asesinado en Coyoacán en 1940.
Además, la embajada britanica en Moscú había seducido al Gran Duque Pablo Romanov, hermano del zar para establecer una monarquía constitucional regida por principios democráticos, pronto, se decidió abandonar las vías legales y emprender el camino de la Revolución.
El Gran Duque colaboró activamente con la embajada y su hijo Demetrio Romanov participó en el asesinato de Rasputin, acto consumado por el agente británico Oswald Rayner, «íntimo amigo» del príncipe homosexual Felix Yusupov; fue Rayner quien disparó al monje loco, este acto fue catalogado como la «desaparición de las fuerzas oscuras«.
Tras la caida del zarismo, los britanicos se frotaron las manos, pues habian alcanzado uno de los objetivos belicos de Inglaterra, Rusia sufrió décadas de guerra civil y siglos de zarismo habían terminado, pero surgió algo mucho peor: la segunda potencia mundial conformada por repúblicas comunistas, un monstruoso gigante en el corazón del Heartland, provisto de armas nucleares que siguió desafiando los intereses imperiales de Gran Bretaña.






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