Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados,
Pero todo tiene un límite

Diaz Ordaz es hijo de la tradicion mexicana, educado a la usanza poblana del Siglo XIX, donde el orden, la disciplina, el aseo, los valores, el estudio y el trabajo forjaron su carácter, haciendo de su persona un hombre serio, muy noble y tenaz, obsesivo con el orden, perseverante a morir y muy arrogante.

Gustavo Diaz Ordaz Bolaños es descendiente de héroes liberales y estaba emparentado con el Presidente Porfirio Diaz; su abuelo fue Jose Maria Diaz Ordaz, Benemerito de Oaxaca y Gobernador en dos ocasiones; en su honor se nombro un municipio del estado, Villa Diaz Ordaz, años más tarde ocurria lo mismo, pero en Tamaulipas, Ciudad Gustavo Diaz Ordaz.

La abuela de Gustavo le inculcó el pensamiento de su abuelo Jose Maria; le hablaba de la Guerra de Reforma, la lucha de los liberales, de su tío Porfirio Diaz, ella lo inspiró a llegar a la Presidencia de la República, algun dia; «hay que mantener trabajando la riqueza y luego compartir el producto, es la mejor manera de asegurar un sólido futuro», decía.

Cuando niño, Gustavo se chupaba el dedo constantemente, su respuesta al caos le hizo obsesivo compulsivo; la genetica y su habito infantil le deformaron el maxilar en protrusivo; pero encontró ventaja, la firmeza y orden con que articulaba sus palabras, aunado al eco de su maxilar exagerado, lo convirtio en un declamador extraordinario, sus palabras claras hacian eco, su seseo susurraba a sus oyentes y los convencia.

En Puebla ingresó al Colegio del Estado de donde egresó a los 26 años habiendo obtenido el título de abogado; fue vicerrector de la Universidad de Puebla, Secretario de Gobierno del Estado, Diputado Federal, Senador de la República, Oficial Mayor de la Secretaría de Gobernación, Secretario de Gobernación, hasta llagar a la Presidencia de México, el 1 de Diciembre de 1964.

El desarrollo estabilizador mejor conocido como «milagro mexicano» (1954-1970), fue la mayor bonanza economica del Siglo XX, con una inflacion del 2.5% y crecimiento economico de 6.8% promedio, se basaba en principios elementales de economia; como incrementar el ingreso de la poblacion, diversificar las actividades productivas del país, promover la industrialización, incrementar la productividad, estabilizar el tipo de cambio, generar nuevas fuentes de financiamiento para el desarrollo, limitar la deuda y fomentar el ahorro interno.

Garantizar el orden era un requisito indispensable para fomentar el desarrollo del mercado interno y la inversion extranjera; luego del caos reciente de los años post revolucionarios, la creacion de un estado fuerte y centralizado en un partido de estado, dio certeza a las empresas, al contar con un marco juridico efectivo.

La historia juzga a Diaz Ordaz como un despota autoritario, pero tambien fue un hombre de su tiempo, que atendia a las necesidades de su Gobierno; la «pax porfiriana» de su tio abuelo se alcanzo con una dictadura militar; ya no era necesario el «matalos en caliente«, la paz que se obtuvo, fue gracias al exito economico del milagro mexicano, sin embargo en su mente siempre estuvieron de cerca, los hitos heroicos de sus familiares.

El Orden y el Caos son estructuras fundamentales de la realidad en su conjunto. el caos, es el enemigo del progreso, el orden, lo contrario. Ambos son polos consistentes de la dinámica básica que caracteriza y produce la vida, el movimiento y la relación: sin la conexión entre el Orden (lo fijo, lo constante κόσμος, que asegura la estabilidad ontológica y epistémica del Unus Mundus) y el Caos (χάος, la dimensión energética preformal de la que todo deriva y hacia la que todo vuelve, en un proceso dinámico) nada podría comprenderse correctamente.

Augusto Comté, filosofo francés del Siglo XIX, escribió sobre la relación entre el orden y el caos; se opone al ‘orden’, a la ‘revolución’, por lo cual se le aproxima a los filósofos de la Restauración, pero se separa de ellos al buscar el orden en el ‘progreso’, no en la vuelta al pasado; el positivismo francés se oponía al caos post-revolucionario, al igual que en México, «orden y progreso»; es el lema del Brasil modernista, el anhelo de la sociedad madura.

Los sesentas había forjado un nuevo protagonista: la juventud, que es caos; la energia de una etapa de la vida se encamina a una lucha personal de supervivencia, los jovenes de 1968 gestaron huelgas nacionales en universidades publicas, mientras luchaban, clausuraron facultades, en un pais donde pocos tienen el privilegio de estudiar, unos cuantos le cerraron las puertas a muchos.

Dos realidades se antoponian, chocaban; el viejo orden y el nuevo, la renovacion de la sociedad clamaba en lucha social, igualdad, derechos y justicia; los capitalistas querian ser comunistas y los comunistas querian libertad; en Estados Unidos, la juventud se levantaba en protestas contra la guerra de Vietnam, en medio de la bonanza economica, se infiltraron las drogas, que apaciguaron la rebeldia contra el gobierno.

En todo joven hay una materia esencialmente limpia, generosa, idealista.
Sólo la juventud expresa la sonrisa verdadera de la alegría de vivir.
Yo la he visto florecer en los labios de muchachas y muchachos de todo el país.

Gustavo Diaz Ordaz

En 1968 el marco de rebeldía fue global y también se expresaba en nuevas corrientes de pensamiento y, especialmente, en nuevas críticas al capitalismo que circulaban con una novedosa facilidad, los mismos libros aparecían, casi simultáneamente, en las librerías estudiantiles de Buenos Aires, Roma y Hamburgo, los mismos turistas de la revolución atravesaban océanos y continentes, de París a La Habana, a San Pablo y a Bolivia.

EN 1968, Winston Scott era el principal hombre de la CIA en México, el hombre de 59 años operaba desde la Embajada de Estados Unidos en Reforma. Scott se basó en su amistad con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, y otros altos funcionarios para informar a Washington sobre el movimiento estudiantil, cuyas demandas desafiaban el monopolio gubernamental del poder.

El nombre codificado de la CIA para la red de espías de Scott era LITEMPO. Las letras LI representaban el código de la Agencia para las operaciones en México; TEMPO era el término dado por Scott a un programa que, en palabras de una historia secreta de la Agencia, era «una productiva y efectiva relación entre la CIA y un selecto grupo de altos funcionarios en México». Iniciada en 1960, LITEMPO sirvió como «un canal extraoficial para el intercambio de información política selecta y sensible que cada gobierno deseaba obtener, el uno del otro, pero no a través de intercambios de protocolo público».

En los archivos de la CIA, los agentes de Scott eran identificados con números específicos. LITEMPO-1, por ejemplo, era un hombre llamado Emilio Bolaños, sobrino de Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente en los 60s. Diaz Ordaz era LITEMPO-2. Como su predecessor en los Pinos Adolfo López Mateos, era amigos personales de Scott. .

Los reportes de inteligencia de la CIA informaron al Presidente que el movimiento estudiantil de 1968 habia dejado de ser una mera huelga de jovenes rebeldes para convertirse en un grupo paramilitar financiado por China y la Union Sovietica; el estado mexicano tenia que actuar de acuerdo a la creciente amenza: se enviaron negociadores.

Un grupo de estudiantes universitarios trotskistas había formado una agrupación llamada «Brigada Olimpia«, planeaban volar transformadores para interferir con los eventos olímpicos, y secuestrar autobuses que transportaran atletas participantes en los Juegos.

El FBI reportó que Díaz Ordaz había dicho al embajador estadounidense, que creía que los disturbios habían sido cuidadosamente planeados, pues muchísima gente habia entrado al país; en detenciones se les confiscaron armas armas nuevas que tenían borrado el número de registro; agentes cubanos y comunistas extranjeros, estaban involucrados en el esfuerzo de desestabilizar al gobierno mexicano. Las pruebas eran contundentes: los estudiantes estaban armados.

Las preguntas que deberian calar en la consciencia de historiadores y defensores del movimiento social de 1968 es, es el porqué estaban armados, para qué querían ellos las armas y qué función desempeñaban los miembros cubanos, chinos y soviéticos?

El 2 de Octubre de 1968 miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas, a donde arribó también el ejército para velar por la seguridad, ante el temor de cualquier disputa o riña. Los miembros del Batallón Olimpia, para no ser detectados, vistieron de civiles y portaron un guante o pañuelo blanco en la mano izquierda para identificarse. Su objetivo fue infiltrarse en aquella manifestación y llegar al edificio Chihuahua, lugar donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.

El comandante de las fuerzas militares iba con un megafono en la mano, llamando al orden y la concordia,»venimos como amigos» dijo, y fue el primero que cayó de un disparo por la espalda; desde el edificio Chihuahua de Tlatelolco, los miembros del movimiento dispararon contra los militares, estos respondieron la agresion y el resto es historia; en palabras de Diaz Ordaz, «los muertos pasaron de 30 y no llegaron a 40, entre soldados, alborotadores y curiosos«. (sic)

El número oficial de muertos por la masacre ascendió a 30; en los hospitales se reportaron 53 heridos graves; se calculó que el número de detenidos en el Campo Militar Número Uno llegó a dos mil; sin embargo, con el paso de los años, diversos testimonios, acceso a archivos y expedientes sobre aquel movimiento, las cifras demostraron ser otras. El reporte de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, difundido en 2006, mencionó que no es posible dar una cifra exacta, aunque en su informe consignó alrededor de 350 muertos.

Dicen que fueron centenares de muertos… pues que nos hagan la lista., los nombres no se pueden desaparecer, ese nombre que desaparecio dejo un hueco en una familia, hay una novia sin su novio, hay una madre sin su hijo, un hermano sin su hermano, un padre sin su hijo, hay un banco en la escuela que quedó vacío, hay un lugar en el taller, en la fabrica, en el campo que quedó vacío, que den los nombres de esos hombres y donde esta el hueco, el hueco no se puede destruir.

Gustavo Diaz Ordaz

En 1968 la ley mexicana permitía, a los militares repeler cualquier agresion para salvaguardar su integridad y preservar el orden; en las protestas más recientes de México se hacen pintas y destrozan monumentos historicos; de tal magnitud es la libertad y lucha que enarbolan las huestes modernas habiendo logrado ya, todo por lo que sus atecesores lucharon, siguen inconformes.

De Diaz Ordaz, el Presidente descendiente de heroes liberales, no se recuerdan ni mencionan sus logros o aciertos, que fueron muchos, es ofensivo mencionarlos (por lo que omitiré recordarlos), con su gobierno se terminó el desarrollo estabilizador, para dar lugar a la era del populismo (1970-1988). En 2018 se retiraron las placas con su nombre del metro capitalino, que él mismo inauguró.

En 2023 las decerciones del ejercito y la policía, superan las cifras de reclutamiento, los policías y militares, victimas del vituperio, muchas veces atacados con armas de alto calibre, son incapaces de defenderse de las agresiones del «pueblo bueno»; en Palacio Nacional la bastisima imaginacion del gobierno amedrenta a los mexicanos no con balas, sino invitandoles a mirar al otro lado con una sonrisa, escogiendo una realidad que luego transforman, exageran, modifican, alteran.. «deturpar» las palabras, los dichos y hechos, el «arte de gobernar» no es más que un ejercicio creativo para manipular comparando.

Diaz Ordaz es uno de los villanos por excelencia del Siglo XX, en el panfleto heróico donde los mexicanos son los «buenos», las victimas de la represión y la injusticia, sufren a merced de los designios perversos de gobernantes, que quieren despojarles de sus sueños; el caos y libertinaje son el orden, pero hay esperanza, reivindicada al discurso maniqueo, que domina a los que se dejan seducir por lo extraordinario, lo incomprensible, lo inasequible y lo ideal.

La lucha aún no termina.

Mañana amanecerá el sol, la vida seguirá su curso
El orden y la libertad pueden conjugarse armonicamente
si nos sujetamos en verdad
a unas cuantas e insignificantes limitaciones

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