Cuanto más trabajen mis pueblos, menos vicios tendrán
Napoleon Bonaparte

Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista, esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad; esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos.

Los griegos de la época dorada despreciaban el trabajo, sólo a los esclavos les estaba permitido trabajar, el hombre libre sólo conocía los ejercicios corporales y los juegos de la inteligencia. Los filósofos de la antigüedad enseñaban el desprecio al trabajo, esa degradación del hombre libre; los poetas cantaban a la pereza, ese regalo de los dioses.

Aristóteles decia que el esclavo es inferior al ciudadano o al hombre libre, porque es un “instrumento viviente” que posee una racionalidad elemental, incapaz de tener autonomía en sus decisiones; Ironicamente, Aristóteles quiso vivir como un griego, pero nunca lo fue, como macedonio, recibió un trato semejante al de cualquier meteco.

Trabaja, joven, sin cesar trabaja, la frente honrada que en sudor se moja jamás ante otra frente se sonroja ni se rinde servil a quien la ultraja. Tarde la nieve de los años cuaja sobre quien lejos la indolencia arroja, su cuerpo al roble, por lo fuerte, enoja, su alma del mundo al lodazal no baja.

Calixto Pompa

La imposición legal del trabajo es demasiado penosa, exige demasiada violencia y hace demasiado ruido; el hambre, por el contrario, es no solamente una presión pacífica, silenciosa, incesante, sino que, siendo el móvil más natural del trabajo y de la industria, provoca también los esfuerzos más potentes.

Atras quedaron los dias cuando los latinoamericanos cruzaban la frontera americana para trabajar, hoy lo hacen exigiendo derechos inmerecidos, dadivas y apoyos, demandan legalizacion para ellos y sus familias, sus hijos nacidos aqui exigen privilegios; los cubanos y venezolanos, se declaran victimas del socialismo y buscan ser salvados por la asistencia social.

Los mexicanos cruzan la frontera en busca del «sueño americano», con la esperanza de que el gobierno les mantenga sus familias, pocos ya trabajan como deberían y lo hacen añorando recibir dádivas, no se conforman con el salario digno de un trabajo ilegal, se declaran victimas de su ilegalidad; mas sin embargo, el americano, libre y perezoso, preferiría morir mil veces, a llevar la vida y trabajar como el mexicano indocumentado.

La labranza, tan ardua como fructifera en los áridos campos mexicanos, aún usa la yunta de bestias y el digno trabajo del campesino, que es libre, demasiado libre, pues come lo que cosecha, por el contrario, en el oeste americano, la agricultura, es un agradable pasatiempo al aire libre que se goza sentado y fumando despreocupadamente la pipa, mientras los subsidios llegan, la maquinaria y los ilegales trabajan.

Trabaja, trabaja noche y día, trabajando, aumentaras tu miseria, y tu miseria nos ahorra tener que imponerte el trabajo por la fuerza de las leyes. 

La sociedad de trabajo se ha individualizado y convertido en la sociedad de rendimiento y actividad, el aumento de carga de trabajo requiere una particular técnica de administración del tiempo y la atención, que a su vez repercute en la estructura de esta última. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación, en realidad, lo que enferma no es el exceso de responsabilidad e iniciativa, sino el imperativo del rendimiento, como nuevo mandato de la sociedad del trabajo tardomoderna.

Según Arendt, la sociedad moderna, como sociedad de trabajo, aniquila toda posibilidad de acción, degradando al ser humano a animal laborans, a meros animales trabajadores, expone que la acción ordena nuevos procesos de manera activa, mientras que el ser humano moderno está sometido pasivamente al proceso de vida anónimo. 

Todas las formas de la vita activa, tanto la fabricación como la acción, se reducen al nivel del trabajo. Así, Arendt considera que la modernidad, que principalmente ha comenzado con una inaudita y heroica activación de todas las capacidades humanas, termina en una mortal pasividad.

Sin embargo, triste es la vida de los hombres, que creen ser más importantes que una abeja o más libres que una hormiga, negando su propia naturaleza en aras del placer y el hedonismo, convirtiendose en parasitos, seres inferiores, cuyas vidas inutiles y sin merito alguno, buscan la evasion despreocupada de la realidad.

Las abejas no trabajan en cera, es decir, no construyen panales sino cuando se ven forzadas á ello, no llevan otra mira que a si mismas, en la conservacion y propagacion de su especie, por aplicadas que sean naturalmente, no trabajan, si no estan en una habitacion que les gusta, y donde tienen designios de establecerse, movidas de las ventajas que les promete.

Para obligar a las abejas a trabajar en el alojamiento que se les ha dado, es preciso hacerselo comodo, y tener cuidado de mantenerlo con mucho aseo, limpiandolo de todos los insectos que lo danan, el alojamiento debe ser proporcional al número de abejas que componen la colonia, en una habitacion muy vasta, se desaniman, por la mucha obra que tienen que hacer para llenarla.

Las máquinas son el aliento de fuego, con miembros de acero, infatigables, con fecundidad maravillosa e inagotable, desempeñan dócilmente ellas mismas su trabajo sagrado; y sin embargo el genio de los grandes filósofos del capitalismo permanece dominado por el prejuicio de que el trabajo asalariado, es la peor de las esclavitudes.

Hay quienes creen que la maquinaria, las computadoras o la inteligencia artificial, son las redentoras de la humanidad, el Dios que liberará al hombre de las sórdidas artes y del trabajo asalariado, el Dios que les dará el ocio y la libertad, pero existe el riesgo que la buena vida les canse, la pereza y el ocio engendré vicios incurables, insasiables, crisis existenciales y depresión perpetua.

Los vicios del capitalismo han hecho creer a las personas que son mas libres mientras menos trabajen y obtendran mayores beneficios con el mínimo esfuerzo.

El capitalismo del siglo XXI ha llevado a la especulacion guiada con predicciones de modelos matemáticos, a generar utilidades asombrosas de la nada. Este sistema piramidal esta destinado al fracaso y se derrumbara por si solo, muy pronto, en el futuro cercano, y a pesar de todas las provocaciones, pestes y guerras que inciten para contener su existencia inútil, este caerá por su propio peso.

Podcast also available on PocketCasts, SoundCloud, Spotify, Google Podcasts, Apple Podcasts, and RSS.

Deja un comentario

It’s more than a concept—a new way of thinking, a fresh perspective on reality. It’s about breaking boundaries, questioning norms, and embracing a different way of life.