Un Orgullo Naval Humillado por la Pantomima de Morena
El Buque Escuela Cuauhtémoc, conocido como «El Embajador y Caballero de los Mares», es un símbolo de honor, disciplina y tradición para la Armada de México. Durante décadas, este velero ha surcado los océanos del mundo, llevando consigo el prestigio de la Marina Mexicana y formando a generaciones de marinos en valores como el coraje, la lealtad y el profesionalismo. Sin embargo, su reciente accidente en Nueva York no es solo una mala maniobra, sino el reflejo de la decadencia institucional que el gobierno de Morena ha impulsado desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder.
Un Legado de Gloria, No de Espectáculo
El Cuauhtémoc ha sido un embajador flotante de México, participando en regatas internacionales y siendo recibido con admiración en puertos de Europa, Asia y América. Su misión siempre fue la formación de cadetes y la proyección de México como una nación con una marina respetable. Sin embargo, bajo este gobierno, se le ha reducido a un simple actor de espectáculos mediáticos, donde lo importante no es la formación ni el prestigio, sino la foto, el aplauso barato y la simulación.
Morena y su Cultura del Simulacro
Desde que López Obrador asumió la presidencia, los gobiernos de Morena, tanto federal, estatal y municipal, se han caracterizado por la pantomima: eventos vacíos, discursos repetitivos y una obsesión por la imagen sobre la sustancia. El Buque Cuauhtémoc no debería estar en Nueva York para «lucirse» ante cámaras, sino para cumplir su verdadera función: entrenar marinos. Pero en la Cuarta Transformación, todo debe ser espectáculo, incluso si eso significa poner en riesgo un buque histórico.
El accidente en el puente de Brooklyn no es una simple casualidad, es el resultado de un gobierno que ha desmantelado instituciones, menospreciado a las Fuerzas Armadas y priorizado la propaganda sobre la profesionalización. ¿Dónde está el respeto por la Marina? ¿Dónde está el apoyo real a sus unidades?
El Cuauhtémoc Merece Respeto, No Ridiculización
Este buque es una institución, no un juguete para satisfacer el ego de un gobierno obsesionado con la imagen. Morena ha convertido a las Fuerzas Armadas en extras de su circo mediático, y ahora el Cuauhtémoc, que antes era sinónimo de orgullo, es trending topic por un accidente evitable.
Es hora de exigir que se devuelva a la Armada su dignidad, que el Buque Escuela Cuauhtémoc deje de ser usado como herramienta propagandística y que el gobierno deje de lado los espectáculos baratos para enfocarse en lo que realmente importa: el fortalecimiento de nuestras instituciones.
México merece un gobierno que honre sus símbolos, no que los degrade, un Capitán o Capitana, que lleve a buen puerto; el Cuauhtémoc es más que un barco: es leyenda, es tradición, es honor. Y no debemos permitir que lo conviertan en una pantomima más de su mal gobierno.







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