El Nuevo Milenio

El presente artículo presenta dos visiones, la de Vicente Fox y Francisco Labastida conforme a los eventos ocurridos el 2 de Julio del año 2000, una fecha que significó esperanza para millones de mexicanos; en esos tiempos el dolar estaba a $9.50 pesos, la inflación rondaba el 9% (el coste de vida era mucho menor) y Pemex aportaba el 30% del presupuesto gubernamental, siendo un monopolio nacional (Magna 5.03 MXN/Lt) y una de las petroleras más importantes del mundo; el PRI gobernaba 20 de las 32 entidades federativas, la Ciudad de México era el Distrito Federal y en general el México del 2000 era un país más seguro y estable que hoy, pero con problemas estructurales no resueltos: desigualdad, dependencia económica de EE.UU. (que hoy se ha acentuado) y un sistema político en transición, anhelada por la mayoría de la población. La victoria de Fox abrió la puerta a la democracia, y como una caja de pandora reveló que el fin del PRI no era sinónimo de soluciones mágicas y que trajo consigo cosas mucho peores.


Vicente Fox, el Presidente que Desafió la Historia

La trayectoria de Vicente Fox, ex presidente de México, es una narrativa fascinante de visión, perseverancia y desafío a lo establecido. Desde sus raíces en una humilde comunidad rural hasta la cúspide del poder político, su vida es un testimonio de la creencia en el cambio y la esperanza. A través de su libro «Revolution of Hope» y sus reflexiones compartidas, Fox ofrece una perspectiva única sobre la política, la economía, la sociedad y el espíritu humano que anhela la libertad y el progreso.

Orígenes y las Semillas del Carácter

Vicente Fox Quesada, el «presidente en botas», nació en la Ciudad de México en 1942, pero regresó a su rancho en San Cristóbal, Guanajuato, apenas tres días después de su nacimiento. Fue en esta comunidad rural donde fue criado y donde las primeras impresiones forjaron su carácter y su forma de ver el mundo. Sus padres y abuelos jugaron un papel fundamental en su formación.

Su abuelo paterno, un hombre «muy americano» de Cincinnati, Ohio, que había participado en la Guerra Civil de Estados Unidos, migró al sur y le inculcó la ética del trabajo incansable. Fox recuerda que su abuelo trabajaba «32 horas al día» y de él aprendió que «trabajando duro se tiene éxito en la vida«. Por otro lado, su madre, una mujer española «muy valiente», fue una fuerza impulsora en su incursión en la política, animándolo a «vencerlos, darles una paliza» al referirse al gobierno autoritario de México de ese entonces. Su padre, un hombre que disfrutaba mucho de la vida, repetía una y otra vez una frase que se convertiría en un mantra para Fox: «Sé lo que quieras ser en tu vida, pero sé el mejor, no lo hagas por menos«.

Esta diversidad en su herencia genética no solo le otorgó una mezcla cultural única –sangre española, irlandesa, de Estrasburgo, de Cincinnati y de una abuela indígena mexicana– sino también un espíritu «pionero, arriesgado». Fox se siente «muy cómodo» con esta mezcla de sangre migrante, lo que explica por qué siempre estuvo «en movimiento» desde joven. Su infancia en la granja, compartiendo con los hijos de los campesinos, fue definitoria. Fue testigo de la dura realidad de la migración: niños de ocho años despidiéndose de sus padres con lágrimas en los ojos para emprender el «riesgoso viaje» hacia el norte en busca de oportunidades y un futuro mejor. Para Fox, este sueño de prosperar y tener una buena vida, similar al «sueño americano de los Padres Fundadores», es el «sueño de todos nosotros en América». El migrante, según Fox, posee un «fuego interior», un espíritu que «conquista» y «asume todos los riesgos posibles» para alcanzar sus metas.

El «Hijo Desobediente» y la Llamada a la Política

Curisomante, como Felipe Calderón, el apodo de «hijo desobediente» fue dado por su propio padre. Este apodo surgió de dos «mandamientos» que su padre le dio y que Fox, paradójicamente, desobedeció. El primero fue «nunca seas agricultor», debido a la experiencia de su abuelo, a quien le fueron expropiadas 9,000 de sus 10,000 acres de tierra por la reforma agraria sin compensación. Esta experiencia le enseñó a su padre que el patrimonio está siempre en riesgo en naciones que no respetan la propiedad privada. El segundo mandamiento fue «nunca te metas en política», ya que la consideraba «deshonesta, corrupta, mala». Sin embargo, Fox no solo siguió siendo agricultor, sino que también se adentró en el ámbito político.

Su «profunda» compasión por los demás, que según él es un rasgo central de su carácter, se forjó en parte por trabajar en los campos. Pero fue la oportunidad de educación que recibió la que selló su compromiso con el cambio. A pesar de su formación académica, no se distanció de las personas con las que había trabajado, sino que sintió una gran compasión por aquellos que no tuvieron esa misma oportunidad.

Inspiración y Filosofía de Vida

La filosofía de vida de Fox y su vocación de servicio están profundamente arraigadas en las enseñanzas de figuras históricas y espirituales. San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, es una de sus mayores influencias. De él, Fox adoptó la idea de que «el atajo a la felicidad es ser para los demás», es decir, ponerse en el lugar del otro cuando sufre o tiene necesidades. Esta máxima le ha demostrado que uno «vive feliz» y experimenta «gran alegría» al seguir estas reglas.

Ignacio de Loyola también fue un visionario que practicó los «retiros» de silencio, que en su época duraban seis meses, con el propósito de que las personas descubrieran «quiénes son, para qué están en esta vida, cuál es su propósito, cuál es su plan». Fox conecta esta antigua práctica con la visión moderna de Deepak Chopra, quien aconseja cinco minutos de silencio para luego «salir al mundo y conquistar el mundo» en las 24 horas del día. Esta idea de aprovechar cada momento le recuerda a su abuelo, quien parecía trabajar más de 24 horas al día.

Cuando decidió entrar en política a los 54-55 años, fue una decisión motivada por su «rebelión contra el establishment» en un país donde no se respetaba la propiedad privada, donde imperaba una dictadura disfrazada y la corrupción. México, como gran parte de América Latina durante el siglo XX, estuvo bajo el dominio de dictadores militares o personales y gobiernos autoritarios. Sus héroes e inspiraciones para este cambio fueron:

  • San Ignacio de Loyola: Por su visión de servicio a los demás.
  • Martin Luther King: Por su lucha pacífica por los derechos civiles.
  • Lech Wałęsa: Quien derrotó el comunismo y el Imperio Ruso.
  • Nelson Mandela: Quien derrocó el apartheid.

Fox decidió seguir su ejemplo, optando por una «revolución sin armas, sin guerra, sin guerrilla, sin rebelión», sino a través de su palabra, su poder interno y su liderazgo para «cambiar las cosas en México».

Del Mundo Empresarial al Ámbito Político

Antes de su incursión en la política, Fox forjó una exitosa carrera en el sector privado. De niño, soñaba con ser vaquero, piloto o empresario. Sin embargo, su determinación y ambición se manifestaron plenamente en el mundo corporativo. Como él mismo relata, mientras vendía Coca-Cola en un camión de reparto, se propuso convertirse en presidente de la compañía, un objetivo que logró al llegar a ser presidente de Coca-Cola para México y América Latina. Este mismo rasgo de liderazgo, la determinación y la claridad de los objetivos, lo impulsó a decirse a sí mismo que sería presidente de México, una meta que alcanzó 12 años después de haber sido gobernador de su estado y congresista.

Una de las ventajas clave de Fox en la política mexicana fue su experiencia en el sector empresarial, específicamente sus 15 años en marketing en Coca-Cola. Él lamenta que en la política, especialmente en América Latina, los políticos a menudo no utilicen herramientas empresariales como la planificación, el marketing, la disciplina y la calidad. Esta aplicación de estrategias empresariales fue una «verdadera sorpresa» para la élite política, permitiéndole «vencerlos».

Comparando ambos mundos, Fox señala que las herramientas son «exactamente las mismas». La diferencia principal radica en la disciplina: en el sector público, la disciplina a menudo es deficiente porque se puede «sobrevivir sin hacer un gran trabajo». En el ámbito empresarial, en cambio, uno debe «rendir, dar resultados, rendir cuentas». A pesar de su éxito político, Fox confiesa que, si tuviera que elegir de nuevo, preferiría el lado privado de la vida, considerándolo un mundo «muy desafiante».

También contrasta el propósito en ambos campos: mientras que en los negocios el propósito debería ser «crear riqueza y empleos para beneficiar a los demás» (eco de San Ignacio), en la política, desafortunadamente, la realidad es a menudo de confrontación: «si yo estoy arriba, tú estás abajo; si yo gano, tú pierdes». Aunque se citan las palabras de Maquiavelo sobre ganar respeto a través del poder y la dureza, Fox se inclina por la visión de San Ignacio de Loyola, que afirma que «se gana respeto por el amor, por la forma en que se trata al prójimo».

Desafiando la «Dictadura Perfecta»

La entrada de Fox a la política significó enfrentarse al Partido Revolucionario Institucional (PRI), una fuerza que había gobernado México durante 70 años. Este sistema, descrito por el gran escritor latinoamericano Mario Vargas Llosa como la «dictadura perfecta», era «altamente disfrazado». Externamente, no parecía una dictadura, y las «elecciones falsas, el fraude elección tras elección» pasaban desapercibidos para el mundo exterior.

El PRI mantenía el control a través de una política de «zanahoria y garrote». Aquellos que se portaban bien recibían la «zanahoria», similar a cómo Hugo Chávez, según Fox, mantenía a los venezolanos bajo control. Aquellos que no se comportaban recibían el «garrote»: les quitaban sus tierras o les impedían hacer dinero. Esta forma de «mentir a todos los mexicanos» fue la razón detrás del clamor de Fox al entrar en la política: «Mexicanos, por favor, despiértense, abran los ojos y cambiemos esto».

Fox enfatiza que este sistema corrupto y opresivo necesitaba ser un «sistema cerrado» para sobrevivir. No podía «abrazar la globalización», ya que esta revelaría las «contradicciones del sistema» y la verdad de que la gente estaba siendo oprimida a pesar de recibir pagos. Sin embargo, Fox cree firmemente que «nada en esta vida dura para siempre» y que incluso China, una dictadura actual, tendrá que avanzar hacia la democracia y la libertad. La libertad es un valor «sagrado», y Fox cita a Benjamin Franklin: «Aquellos que sacrifican incluso una pequeña parte de la libertad en un intento de obtener seguridad, bienestar e ingresos, nunca tendrán ni libertad ni seguridad ni bienestar».

A pesar de los desafíos, América Latina sigue luchando por la libertad contra líderes «mesiánicos» y «dictadores» que abusan de la democracia para llegar al poder y luego cambian las constituciones para perpetuarse. Estos líderes, según Fox, «destruyen sus naciones y sus economías», sobreviviendo solo por el petróleo, que les permite «seguir alimentando a la gente con pequeños peces en lugar de enseñarles a pescar».

La Presidencia: Transición y Transformación

Al asumir la presidencia, Fox se enfrentó a un «desafío difícil». El cambio de un gobierno autoritario a una presidencia democrática implicó la adopción de «nuevas culturas, nuevas formas de hacer las cosas», mientras la opinión pública aún estaba arraigada en la «vieja cultura». Su primer esfuerzo fue demostrar que ya no era un presidente autoritario, sino un presidente democrático. Sin embargo, la reacción inicial de la opinión pública fue percibirlo como un «presidente débil».

Además del desafío cultural, Fox se propuso transformar la economía mexicana de un modelo «estrecho, controlado por el Estado» a una «economía abierta, global y competitiva». Esto también encontró resistencia de una opinión pública que prefería «vivir con fronteras cerradas» y un nacionalismo arraigado. A pesar de los obstáculos, Fox cree que su gobierno tuvo éxito, logrando «muy buenos resultados».

Un Mensaje para el Futuro

Al mirar hacia atrás en su vida, Fox ofrece un mensaje claro a los jóvenes que se preparan para un mundo globalizado:

  • «Piensen en grande»: Tener un «propósito heroico y aspiraciones».
  • Descubran sus capacidades: Desafiarse a sí mismos para aprender sobre sus potenciales internos.
  • Sean compasivos: Pensar en el prójimo, en los pobres, en aquellos que no tuvieron las mismas oportunidades educativas.
  • Actúen por los demás: A través del trabajo y el liderazgo, se pueden generar oportunidades para otros, y esto expandirá el corazón en «alegría, felicidad y autorrealización».

La historia de Vicente Fox es, en esencia, una «odisea intelectual y política». Un llamado a la acción y una reafirmación de que, incluso ante las dictaduras y los desafíos globales, el espíritu humano, cuando se guía por la compasión, la visión y la determinación, tiene el poder de la «esperanza» y la capacidad de transformar una nación y, quizás, el mundo entero. En sus palabras, el legado de Fox «se basa en la convicción de que el verdadero éxito radica en ser un ciudadano del mundo, comprometido con el bienestar de los demás, más allá de las fronteras y las diferencias.»

La Perspectiva de Francisco Labastida

Las elecciones presidenciales del año 2000 en México, en las que Francisco Labastida fue el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), son descritas por él mismo como un proceso «difícil» e «incomprensible». En su autobiografía, «La duda sistemática«, y recientes conversaciones, arrojan luz sobre las circunstancias que rodearon su campaña y el papel del entonces presidente Ernesto Zedillo.

La Sorprendente Postura de Ernesto Zedillo

Labastida está convencido de que el presidente Ernesto Zedillo no quería que el PRI ganara las elecciones de 2000. A pesar de considerar a Zedillo como un hombre honesto que buscaba resolver problemas y mantener una relación no mala con él, Labastida confiesa que no comprende con exactitud el motivo por el cual Zedillo no deseaba la victoria del PRI.

Un punto clave de esta creencia radica en el proceso de elección interna que Zedillo impuso al PRI para «democratizar» el partido. Labastida y José Antonio González Fernández, presidente del PRI en ese momento, advirtieron a Zedillo en tres ocasiones que el plan de elección interna, propuesto por sus asesores, era un «pésimo plan». La principal objeción era que, si bien Zedillo había dicho que no daría «ni cinco centavos» al partido para la competencia —lo cual Labastida consideraba justo y correcto—, el realizar una elección interna con 68,000 casillas, capacitar a más de 200,000 personas e imprimir 18 millones de boletas, convertiría al PRI en una autoridad electoral sin los recursos económicos necesarios, llevándolo a una «quiebra financiera del partido». Esta situación, a pesar de las advertencias, se materializó.

Una Campaña de «Miseria» y Desigualdad

La quiebra financiera del PRI fue tan severa que, según Labastida, «a veces no teníamos ni para pagar los suficientes cuartos de hotel» durante las giras de campaña. Contrario a esto, el entonces candidato Vicente Fox, quien sería el ganador, traía «siete o nueve aviones» y «muchísimo más dinero», lo que despierta dudas del financiamiento de los «Amigos de Fox«, una organización que aporto millónes de pesos sin rendición de cuentas; por otra parte la campaña de Labastida fue descrita en sus palabras como de «miseria«.

El desgaste personal también fue significativo; Labastida relata haber bajado 8 kilogramos, consumir 20 tazas de café al día y fumar 50 cigarrillos debido a la intensa presión. La precampaña y campaña sumaron casi un año de batalla constante.

25 Años del Triunfo de Fox: ¿El Cambio que México Esperaba?

Hoy, 2 de julio de 2025, se cumplen 25 años del histórico triunfo de Vicente Fox, el primer presidente de México que rompió con 71 años de hegemonía priista. Su victoria en el 2000 marcó un antes y después en la política mexicana, pero ¿realmente cumplió con las promesas de cambio?

Antes de Fox, México vivió bajo el dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), un régimen que el escritor Mario Vargas Llosa llamó «la dictadura perfecta» . Durante siete décadas, el PRI mantuvo el control mediante fraudes electorales, corporativismo y represión, pero también con un discurso de estabilidad y progreso.

Sin embargo, para el año 2000, el desgaste era evidente: corrupción, crisis económicas y el levantamiento zapatista en Chiapas habían minado la credibilidad del partido. La sociedad exigía alternativas, y Fox supo capitalizar ese hartazgo.


La Mercadotecnia del Cambio: Fox, el Empresario que Vendió Esperanza

Vicente Fox no era un político tradicional. Venía del mundo empresarial, donde ascendió en Coca-Cola de vendedor a director de operaciones para Latinoamérica . Esa experiencia le dio una visión de marketing político que supo aplicar en su campaña.

  • Eslogan pegajoso: «México ya, el cambio que a ti te conviene».
  • Imagen de outsider: Usó botas vaqueras y un lenguaje coloquial para diferenciarse de los políticos de traje.
  • Financiamiento cuestionable: Su campaña recibió donativos de Coca-Cola y empresarios, lo que luego generó conflictos de interés .

Su estrategia funcionó: millones creyeron en el «cambio», pero ¿realmente llegó?


Coca-Cola y los Beneficios del Poder

Fox no ocultó su pasado en Coca-Cola, pero tampoco sus vínculos con la empresa una vez en el poder:

  • Triplicó concesiones de agua para embotelladoras como Coca-Cola y Nestlé .
  • Nombró a exejecutivos de la empresa en puestos clave, como Cristóbal Jaime Jáquez en la Comisión Nacional del Agua .
  • Permitió la autorregulación publicitaria de alimentos y bebidas, beneficiando a la industria refresquera .

Estas decisiones profundizaron la crisis de acceso al agua y contribuyeron a los altos índices de obesidad en México.


La Alianza con el Partido Verde: ¿Socios o Oportunistas?

Fox llegó a la presidencia con el apoyo del PAN y el Partido Verde (PVEM), una alianza que hoy sigue siendo sinónimo de corrupción e incoherencia.

  • El PVEM, supuestamente «ecologista», ha sido acusado de votar a favor de megaproyectos depredadores y de servir como brazo político de grandes empresas .
  • Su alianza con Fox no fue por ideología, sino por conveniencia electoral, una práctica que sigue vigente hoy.

Balance del Gobierno de Fox: ¿Cambio o Más de lo Mismo?

Fox prometió acabar con la corrupción, resolver el conflicto zapatista en «15 minutos» y crecer la economía al 7% anual. Ninguna se cumplió:

Lo positivo:

  • Primera alternancia pacífica en décadas, un avance democrático.
  • Reducción de la pobreza del 42% al 35% gracias a la bonanza petrolera .
  • Creación del Seguro Popular (aunque con graves limitaciones) .

Lo negativo:

  • No hubo reformas estructurales, solo cambios cosméticos.
  • Represión en Atenco (2006) contra campesinos que protestaban por expropiaciones .
  • Aumentó la deuda pública y no resolvió la crisis de seguridad.

Fox y el Camino a Morena: ¿Un Nuevo PRI?

Muchos analistas señalan que Fox no rompió con el sistema, solo lo maquilló. Su gobierno fue un puente entre el viejo PRI y el nuevo populismo de Morena:

  • Mantuvo el presidencialismo (aunque prometió reducirlo).
  • No acabó con los privilegios, solo los repartió entre nuevos grupos.
  • Abrió la puerta a la polarización que luego explotaría López Obrador.

En 2018, AMLO llegó con un discurso de «transformación», pero muchos ven en Morena un PRI 2.0: clientelismo, centralización y falta de transparencia.


Lecciones Aprendidas: ¿Qué Nos Dejó el 2000?

El México del 2000 era más seguro y con mayor movilidad social, se vivía mejor que en el actual. Aunque imperfecto, había esperanza de cambio. Hoy, tras 25 años, las lecciones son claras:

  1. Las alternancias no bastan si no cambian los mexicanos su actuar.
  2. Los vínculos entre empresarios y políticos generan conflictos de interés.
  3. El populismo (de derecha o izquierda) y sus reformas no resuelven los problemas estructurales.
  4. La corrupcion no se ha erradicado, por el contrario se ha arraigado aún más.
  5. La paz y gobernabilidad que había en tiempos del PRI, jamás volverá.

Conclusión: ¿Valió la Pena el «Cambio»?

Fox representó la ilusión de un México diferente, pero su legado es ambiguo. Abrió la puerta a la democracia, pero no supo (o no quiso) transformar el sistema. Hoy, con Morena en el poder, muchos se preguntan: ¿Realmente hubo un cambio, o solo cambió el nombre del partido?


📌 ¿Tú qué opinas? ¿Fox fue un verdadero agente de cambio o solo otro político más? ¡Déjanos tu comentario!

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