Gobernación del Río de la Plata.
Virreinato del Perú
1713

Un Portal de Riqueza y Estrategia en el Nuevo Mundo

En el vasto escenario de la geopolítica y el comercio del siglo XVIII, ciertas regiones del Nuevo Mundo emergen como puntos focales de inmenso interés y potencial. Entre ellas, Buenos Aires se destaca como una localidad de inigualable importancia estratégica y comercial, un verdadero premio para cualquier nación astuta que busque expandir su influencia y riqueza. Las descripciones de la época la pintan como un lugar bendecido por la naturaleza y con un acceso privilegiado a los tesoros del continente sudamericano, a pesar de las peculiaridades de sus habitantes y sus modestas defensas actuales.

Una Ubicación Geográfica Envidiable

La ciudad de Buenos Aires está singularmente situada en la boca del Río de la Plata, específicamente a unos 35 grados y 00 minutos de latitud sur. Se asienta en el lado sur del río, en un «ángulo de tierra» natural que se forma junto a un pequeño riachuelo conocido como el Río Chuelo. Esta posición fluvial y costera le confiere una ventaja inmensa. El Río de la Plata no es solo un cuerpo de agua; es una vasta arteria que se adentra profundamente en el continente, ofreciendo una ruta natural para el comercio y la exploración. La confluencia de estas características geográficas hace de Buenos Aires un punto de entrada y salida crucial, un nudo vital para el transporte de bienes y personas desde y hacia el vasto interior sudamericano. Su mera existencia en este punto estratégico es un factor determinante en su importancia.

La Ciudad y la Singularidad de sus Habitantes

En cuanto a la fisonomía de la ciudad, se estima que cuenta con aproximadamente quinientas casas. A pesar de su prometedora ubicación y el potencial de su entorno, sus defensas actuales son notablemente escasas. Buenos Aires posee un pequeño fuerte de tierra, el cual está rodeado por un foso y apenas cuenta con dieciocho o veinte cañones. Esta modesta fortificación la hace considerablemente menos defendida que otras plazas de importancia similar. La fuerza militar local es también limitada; se calcula que la totalidad de sus efectivos no supera los seiscientos hombres, incluyendo las tres compañías que componen la guarnición.

Los habitantes de Buenos Aires, por su parte, presentan una contradicción fascinante. Son descritos como personas muy ricas, gozando de una prosperidad que les ha permitido vivir con una aparente tranquilidad, pues se dice que nunca han sido atacados por enemigos desde su fundación. Sin embargo, y a pesar de su riqueza, se les caracteriza por una pereza extrema y un completo descuido del comercio. Parecen preferir una vida de ocio, dedicando su tiempo a festejar y tocar la guitarra, en lugar de explotar las vastas oportunidades económicas que su entorno les ofrece. Esta percepción es tan marcada que, desde la perspectiva del observador, los califica de «habitantes sin valor» en el contexto de la actividad comercial.

Una Tierra de Abundancia Inconcebible

La tierra que rodea Buenos Aires es, sin lugar a dudas, su mayor tesoro. Su fertilidad excede toda creencia, un verdadero paraíso de recursos naturales. Las llanuras que se extienden a lo largo de cincuenta y hasta ochenta leguas en circunferencia son, de hecho, las más grandes del mundo. Estas vastas extensiones están cubiertas por una cantidad increíble de ganado, tan numeroso que aquellos que lo presencian lo encuentran casi inaudito.

El suelo es generoso en su producción agrícola, rindiendo con facilidad todo tipo de frutas, hortalizas y granosesenciales como el trigo, la cebada y el mijo. La vida silvestre también es excepcionalmente abundante, ofreciendo una rica variedad de caza, incluyendo perdices que se pueden adquirir por un precio irrisorio. La carne de res, ternera, cordero, venado, liebres, conejos y aves de corral también son abundantes y de fácil acceso. Además de esta riqueza biológica, la región es célebre por su clima excelente, que se cree que es la razón por la cual la ciudad fue bautizada como Buenos Aires, o «Buen Aire», un nombre que encapsula la salubridad y la calidad de vida que ofrece.

Más allá de los productos agrícolas y ganaderos, Buenos Aires sirve como un portal a recursos minerales inmensos. Una «noble carretera» conecta la ciudad con la Provincia de Los Charcos, donde se encuentra Potosí, hogar de las minas más considerables y ricas en oro y plata.

Un producto natural de particular importancia es la Hierba de Paraguay, una hierba valiosa que se recolecta en las tierras adyacentes, cerca de la Ciudad de Asunción, ubicada a unas cien leguas río arriba de Buenos Aires. Esta hierba se empaqueta y se transporta río abajo hasta Santa Fe, una pequeña aldea a unas ochenta leguas de Buenos Aires. Desde Santa Fe, se distribuye en mulas a Chile y Perú, siendo este camino el único paso conocido para llegar a esas regiones y considerado un «camino bueno y providencial».

Un Centro Comercial de Máxima Importancia

La verdadera visión de Buenos Aires reside en su inmenso potencial comercial. Se postula que no existe otro lugar en el mundo tan capaz de incrementar el comercio y las riquezas. Su ubicación ofrece una ruta de suministro mucho más eficiente y rentable para las mercancías europeas hacia Sudamérica, especialmente hacia Perú y Los Charcos, en comparación con el sistema comercial español existente.

La ruta tradicional española implicaba que los productos de Inglaterra se enviaban primero a Cádiz, luego a bordo de galeones a Porto Bello. Allí se descargaban y se transportaban por tierra, a lomos de mulas, hasta Panamá, para ser luego reembarcados en naves que cruzaban el Mar del Sur hasta el Callao, y finalmente, distribuidos por tierra a las diversas provincias del vasto continente. Este proceso no solo era engorroso y lento, sino que también resultaba increíblemente costoso; los cargos de exportación podían exceder el costo inicial de las mercancías en cuatro o cinco veces.

En marcado contraste, el camino desde Buenos Aires hasta Perú tomaría aproximadamente sesenta días en mulas o caballos, lo que representa un ahorro sustancial en tiempo y dinero. Este trayecto, además, es descrito como placentero y cómodo, atravesando pueblos como Córdoba, Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Effeco, Jujuy, Omagoaca y Socchoa, aunque se advierte sobre la presencia de «chilenos problemáticos» en la región de Calchaquí.

La rentabilidad del comercio a través de Buenos Aires es notable. Se estima que las mercancías inglesas que costaban cien libras en Inglaterra podrían venderse por doscientas cincuenta libras en Buenos Aires. Además, este método permitiría tres retornos de capital en el mismo tiempo que la ruta antigua apenas permitiría uno. Este flujo de comercio acelerado no solo aumentaría la riqueza, sino que también llevaría a un considerable aumento en el consumo de productos. En particular, la lana y las telas inglesas se considerarían superiores y más deseables que las de Quito, y se prevé que el establecimiento de este comercio arruinaría la manufactura de Quito en pocos años.

Más allá de los bienes manufacturados, otros productos locales prometen grandes beneficios. El comercio de cueros es un ejemplo, con un informe sobre veintidós barcos holandeses en el puerto, cada uno cargado con catorce mil cueros, valorados en veinticinco chelines por pieza en Europa. La Hierba de Paraguay también es vista como un atractivo para el comercio.

Un componente crucial del potencial comercial, desde la perspectiva de la propuesta, es el suministro de esclavos. El sistema español existente, operado por la compañía genovesa del Asiento, se consideraba ineficiente. Una ruta directa desde la Costa de Guinea hasta Buenos Aires sería significativamente más corta, más saludable y, por ende, más rentable para la Compañía Africana Británica. Este comercio no solo implicaría esclavos, sino también una variedad de ochenta tipos diferentes de mercancías de Guinea, que serían intercambiadas por oro, marfil y maderas para teñir, volviendo a Gran Bretaña.

La política comercial española actual, que permite solo dos barcos al año desde Cádiz a la colonia, ha resultado en que los comerciantes obtengan el doble de lo que invierten en mercancías, lo que subraya un mercado restringido pero altamente lucrativo. La propuesta insinúa que el establecimiento británico en Buenos Aires forzaría a España a abrir su comercio en términos más favorables.

Implicaciones Estratégicas y Militares

La adquisición de Buenos Aires por parte de piratas Británicos, es el eje de una estrategia más amplia para «Humillar a España». La propuesta militar es concreta: enviar ocho navíos de guerra junto con cinco o seis grandes buques de transporte capaces de desembarcar dos mil quinientos hombres en Buenos Aires en octubre. Se enfatiza la facilidad de esta conquista, sugiriendo que las fuerzas españolas no tendrían «ninguna defensa, o una muy débil». De hecho, se afirma que con solo cuatrocientos bucaneros sería suficiente para saquearla. Sin embargo, la intención va más allá del saqueo, buscando la fortificación y el establecimiento permanente de la plaza.

Una vez establecida, una colonia británica en Buenos Aires podría albergar a unas cuatrocientas familias, consolidando la presencia y los intereses británicos en la región. La visión a largo plazo es que la nueva colonia se vuelva autosuficiente en pocos años, generando fondos propios sin oprimir a los habitantes, y se proyecta como una de las colonias más importantes que la Corona de Gran Bretaña podría tener.

Para asegurar la población y la defensa de la colonia, se sugiere adoptar una «política turca», permitiendo que los soldados que se asienten en la tierra la posean como «Timariots», un sistema de tenencia feudal militar. Esto garantizaría tanto la seguridad como la lealtad a la corona. La captura de Buenos Aires se presenta como un camino directo hacia el enriquecimiento sustancial del país y al fortalecimiento de la salud de la nación.

La posesión de Buenos Aires se percibe como una palanca para obligar a España a abrir el comercio bajo términos británicos. Se argumenta que, de no hacerlo, la manufactura y los monopolios comerciales españoles en la región serían «arruinados por completo». Las dificultades y peligros del comercio en otras partes del Mar del Sur, como los largos viajes y el clima adverso, se contrastan con los beneficios de la ruta de Buenos Aires, especialmente en comparación con intentar comerciar con Chile.

En esencia, la propuesta ve a Buenos Aires no solo como un objetivo militar, sino como el punto clave para asegurar la libertad de navegación y el comercio, defendiendo los intereses británicos con la fuerza si fuera necesario. La declaración de guerra contra España se enmarca, desde esta perspectiva, como una lucha por principios fundamentales y por el éxito del comercio británico.

En suma, Buenos Aires es presentada como una joya sin pulir, un lugar de recursos naturales incalculables, una posición geográfica inmejorable y un potencial comercial vastísimo que, a pesar de las características de su población actual y sus modestas defensas, representa una oportunidad de oro para el poder que la controle. Es, para Gran Bretaña, el portal definitivo hacia la riqueza de Sudamérica, una verdadera «mina de plata» y el «tesoro» que podría remodelar el equilibrio de poder en el Nuevo Mundo.

Podríamos ver a Buenos Aires, en este contexto, como una llave maestra: no solo para abrir las puertas de un tesoro de recursos y comercio, sino también para desbloquear un nuevo equilibrio de poder en el gran tablero de ajedrez global.

La obsesión británica por el Río de la Plata, hoy Argentina, persiste en nuestros días: la inmigración masiva de ingleses en los siglos XIX y XX, la guerra de las Malvinas y el despliegue de bombas nucleares, el colateral de activos soberanos a cambio de vacunas Pfizer, la construcción de bases militares en Ushuaia, el intento de asesinato de Cristina Fernández, las trampas de deuda impagable desde 2001, la imposición de Milei, etc; son acciones para hurtar de a poco, la llave maestra del cono sur.

Podcast also available on PocketCasts, SoundCloud, Spotify, Google Podcasts, Apple Podcasts, and RSS.

Deja un comentario

It’s more than a concept—a new way of thinking, a fresh perspective on reality. It’s about breaking boundaries, questioning norms, and embracing a different way of life.