El libro Psiquiatría y Antipsiquiatría de David Cooper, es una obra fundamental de la antipsiquiatría que cuestiona profundamente los fundamentos teóricos y metodológicos de la psiquiatría clínica. Cooper, asociado con R. D. Laing y A. Esterson, desarrolla una concepción existencial y fenomenológica de la locura.
El autor argumenta que la psiquiatría, lejos de ser puramente terapéutica, coopera en la invalidación sistemática de una vasta categoría de personas. La psiquiatría tradicional está excesivamente al servicio de las necesidades alienadas de la sociedad. La obra se enfoca en el problema de la esquizofrenia, la cual no es vista como una entidad nosológica o enfermedad biológica, sino como una situación de crisis microsocial donde los actos y la experiencia de una persona son invalidados por su familia y, posteriormente, por agentes médicos. Esta dinámica de invalidación se ejerce mediante una violencia sutil y sinuosa que las personas «sanas» perpetran contra los rotulados «locos», despojando al individuo de su autonomía y praxis (acción intencional).
El libro describe la Villa 21, el primer experimento de David Cooper realizado en un gran hospital psiquiátrico de Londres. La Villa 21 se concibió como un «antihospital» o una «experiencia antipsiquiátrica» que buscaba eliminar la alienación, el extrañamiento y la violencia institucional sutil, enfocándose en la terapia social orientada hacia la familia. El objetivo de una comunidad que verdaderamente diera salud debe ser una situación en la cual las personas puedan estar juntas de modo tal que les sea realmente posible dejar a solas a cada uno de los miembros. Cooper concluye que para un desarrollo ulterior, un proyecto de este tipo debe realizarse fuera de los confines del hospital psiquiátrico tradicional, hacia la comunidad.
II. Ideas Fundamentales del Libro
1. La Esquizofrenia como Invalidación Social y Crisis Microsocial
Cooper sostiene que la esquizofrenia es un rótulo específico asignado a personas, generalmente jóvenes, que son precipitadas a la situación psiquiátrica por terceros, casi siempre por su familia. La investigación en el libro se guía por la definición de que la esquizofrenia es una «situación de crisis microsocial» en la cual los actos y la experiencia de una persona son invalidados por otros, en virtud de razones culturales y microculturales (familiares) inteligibles. El término «microsocial» se refiere a un número limitado de personas que están en interacción cara a cara y se prestan atención recíproca.
Esta invalidación tiene un doble sentido:
- Ajuste a la identidad pasiva: Se hace que una persona se ajuste progresivamente a la identidad pasiva, inerte, de inválido o paciente. A este rol le es esencial cierta pasividad.
- Invalidación de la experiencia: Casi todo acto, afirmación y experiencia de la persona rotulada es sistemáticamente considerado inválido por su familia, y luego por otras personas, en su esfuerzo por producir el vitalmente necesitado paciente-inválido.
El sistema de invalidación social más respetable es el que tiene la bendición de la ciencia médica y la psiquiatría. Al ser rotulado, el paciente es obligado a asumir un rol de enfermo en el cual su sufrimiento es reificado; se convierte en el objeto sobre el cual trabaja el proceso de la enfermedad, ignorando lo sucedido entre el paciente y otras personas.
2. La Crítica de la Racionalidad Analítica y la Defensa de la Racionalidad Dialéctica
Cooper critica el traslado indebido de los principios de las ciencias naturales —basados en la racionalidad analítica— al campo de las ciencias de las personas (o ciencias antropológicas).
- Racionalidad Analítica: Implica el presupuesto de una perspectiva de completa exterioridad. Los objetos de la ciencia son «totalidades inertes» aprehendidas por un observador que no es perturbado. Este enfoque es imposible y necesariamente insuficiente para comprender las relaciones de interioridad entre personas (intersubjetividad) que median en la conducta esquizofrénica.
- Racionalidad Dialéctica: Es comprensiva y ontológicamente continua (sujeto-objeto vis-à-vis sujeto-objeto). Se basa en la praxis, es decir, una actividad totalizadora y un movimiento en el objeto conocido. Permite la aprehensión de estructuras inteligibles en su inteligibilidad. Solo en los términos de esta estructura dialéctica se puede encontrar el sentido de lo que parece ser la locura.
La realidad humana es el sector de la realidad donde la totalización es el verdadero modo del ser, un movimiento continuo de autodefinición sintética progresiva. La acción personal implica la posibilidad de «desbordar» todas las determinaciones y actuar en dirección opuesta a la esperada.
3. Alienación, Extrañamiento y la Violencia Familiar
La violencia en el campo psiquiátrico comienza en la familia del futuro paciente. La alienación (Entfremdung) se refiere a la acción y el acto de negar la acción en un grupo, donde los poderes humanos se externalizan como entidades autónomas que dominan la vida. El extrañamiento es la experiencia de estar apresado en un proceso que es ajeno a las propias intenciones y actos.
Las leyes del grupo familiar del paciente esquizofrénico son por igual confusas e inflexibles. La familia, para preservar su «modo de vida inauténtico», inventa una enfermedad. El paciente, al intentar autoafirmarse mediante un acto autónomo, amenaza la estructura familiar y es invalidado mediante la invención de una enfermedad. La ilogicidad del esquizofrénico tiene su origen en la enfermedad de la lógica de otras personas.
El doble vínculo (double bind) es una maniobra característica. En esta situación, el individuo está en una relación intensa, recibe mensajes contradictorios de dos órdenes distintos donde uno niega al otro, y no puede comentar los mensajes (metacomunicar) para corregir su discriminación. La única respuesta posible es convencionalmente considerada psicótica.
4. La Irracionalidad Institucional y la Antipsiquiatría
El hospital psiquiátrico tradicional prolonga la violencia familiar. Cooper considera que la sociedad se supera en la consumación de un proceso doble en el hospital: la persona «vomitada» de la familia es «tragada» y metabolizada por el hospital hasta que desaparece como persona identificable, lo cual debe considerarse violencia.
Cooper denomina «irracionalidad institucional» a las defensas que el personal del hospital erige contra peligros que son más ilusorios que reales. El hospital psiquiátrico convencional no ha avanzado un centímetro en lo esencial desde la época de Kraepelin en el siglo pasado.
El experimento Villa 21 fue un intento de crear un entorno no invalidante y no explotador y suprimió la jerarquización formal en un grado no excedido por experimentos similares con pacientes diagnosticados como esquizofrénicos. La unidad, que evitó tratamientos por shocks o lobotomía, demostró que la terapia social orientada hacia la familia era eficaz. La tasa de reinternación dentro del año fue del 17 por ciento, considerablemente menor que el 43 por ciento reportado en estudios comparables del Consejo de Investigación Médica.
III. Lecciones que nos Deja
Las lecciones que nos deja la obra de David Cooper son profundamente críticas y proponen una reorientación radical en la comprensión de la perturbación mental:
- La Necesidad de Reemplazar la Curación por la Salud y la Praxis: La «curación» es vista como una perversión mecanicista de los ideales médicos, preocupada por hacer al paciente más aceptable para los otros. La restauración de la salud, en cambio, procura que las personas se integren como un todo cuando han quedado fragmentadas. El enfoque debe ser permitir y ayudar al paciente a seguir viviendo como persona a través del proceso de destrucción y posterior reestructuración de su mundo interior.
- Reconocimiento del Potencial de Autonomía en la Locura: La experiencia psicótica puede, con la guía correcta y sin la interferencia psiquiátrica destructiva, conducir a un estado humano más avanzado. El intento de autoafirmación autónoma del paciente amenaza la estructura familiar, lo cual lleva a la invención de una enfermedad para invalidarlo.
- La Locura como Situación Humana Universal: La esquizofrenia, entendida como la absorción de la existencia por otro o la existencia «exprimida de sí», no es un destino especial, sino que es «la situación de todos nosotros». La persona «sana» es aquella cuya vida es una existencia encasillada o alienada.
- El Imperativo de la Desmistificación: La tarea fundamental en la terapia es la desmistificación intensa de lo que ocurre entre el paciente y las otras personas involucradas en el episodio. Esto implica clarificar las pautas de comunicación que son «esquizógenas» dentro de la familia y entre pacientes y personal.
- La Importancia de la Comunidad de Libertad: Una comunidad que verdaderamente diera salud debe ser una situación en la cual las personas puedan estar juntas de modo tal que les sea realmente posible dejar a solas a cada uno de los miembros. La unidad debe convertirse en un lugar que la gente elige para huir de la invalidación que la tritura «afuera». El desarrollo ulterior de este tipo de unidad terapéutica debe tener lugar fuera del hospital psiquiátrico, hacia la comunidad.
IV. Idea Central de la Obra
La idea central que articula la crítica de David Cooper es que la psiquiatría tradicional se ha convertido en un instrumento de violencia social encubierta, perpetuando la alienación al reificar la esquizofrenia como una enfermedad biológica individual. Esta reificación es una excusa cómoda que permite a la sociedad y a la familia eludir la responsabilidad por la crisis de autonomía del individuo.
El autor aboga por un marco de comprensión dialéctico que reconozca la locura como una respuesta inteligible, aunque extrema, a una situación de interacción insostenible. La obra, a través del experimento de la Villa 21, demuestra que una aproximación antipsiquiátrica centrada en la terapia social y familiar es el camino viable para permitir que la persona rotulada de «loca» emprenda la autodefinición sintética progresiva y la liberación de la coerción social y familiar, transformando así su crisis en una oportunidad de renovación existencial.







Deja un comentario