Cuando dejo de creer el él
Averroes desaparece
Averroes, nacido en la Córdoba del siglo XII, representa una de las figuras más paradójicas y determinantes de la historia del pensamiento. Mientras que en el mundo árabe-islámico su fama se cimentó principalmente en su labor como jurista, en el pensamiento occidental es reconocido como el filósofo principal del mundo medieval, cuya influencia fue fundamental para la configuración de la modernidad europea.
Averroes vivió bajo la dinastía bereber de los almohades, una época en la que Sevilla y Córdoba eran centros neurálgicos de cultura y poder. Proveniente de una familia de ilustres juristas, ocupó cargos de gran relevancia como juez mayor de Sevilla y Córdoba, además de ser médico de cámara del califa y miembro del consejo real. A diferencia de la leyenda de persecución constante, Averroes fue inicialmente protegido por los gobernantes almohades, quienes pusieron a su disposición una de las mejores bibliotecas de Europa. Sin embargo, al final de su vida, cayó en desgracia y fue desterrado por un breve periodo, víctima de la hostilidad de la oligarquía cordobesa y de sectores conservadores que veían en la filosofía un peligro para la religión.
Medicina y Naturalismo
En el ámbito científico, Averroes fue un exponente del naturalismo árabe. Su enciclopedia médica, el Kulliyat (o Colliget en latín), fue una obra de referencia que incorporó avances significativos en anatomía y neurología. A diferencia de Aristóteles, que veía el cerebro como un refrigerador del corazón, Averroes y sus contemporáneos andalusíes identificaron funciones cognitivas ligadas al sistema nervioso central. Su obra dialogó constantemente con la tradición de Galeno, manteniendo la hegemonía de la medicina griega pero enriqueciéndola con la observación directa.
Además de filósofo y juez, Averroes fue un célebre médico. En su tratado médico más importante, el Kitāb al-Kulliyyāt fī al-Tibb (conocido en Occidente como el Colliget o «Libro de las generalidades de la medicina»), analiza los alimentos y fármacos según la teoría de los humores de Galeno e Hipócrates.
Para Averroes, el aceite de oliva no era un simple ingrediente culinario, sino un alimento-medicamento (aghthiya dawā’iyya) de primer orden.
Averroes clasifica el aceite de oliva maduro y fresco como un elemento de humor templado (ligeramente caliente y húmedo en primer grado), lo que lo convierte en el alimento graso ideal para la salud humana:
1. Excelente digestibilidad y nutrición
Averroes destaca que el aceite de oliva es el mejor de todas las grasas comestibles (superior a la manteca animal o al aceite de sésamo). Sostiene que se digiere con facilidad y genera una sangre pura y limpia, favoreciendo el transporte de nutrientes por el cuerpo sin obstruir las venas ni los órganos internos.
2. Eficacia protectora del estómago
Señala que el aceite de oliva actúa como un emoliente y suavizante del tubo digestivo. Recomienda su consumo para calmar la irritación gástrica, suavizar las mucosas y facilitar el tránsito intestinal (combatiendo el estreñimiento de forma suave sin alterar los humores del cuerpo).
3. Propiedades como antídoto y contraveneno
Fiel a la tradición médica andalusí, Averroes señala que el aceite de oliva tomado en dosis moderadas sirve como barrera protectora contra sustancias tóxicas o venenos ingeridos, ya que recubre las paredes del estómago e impide o retrasa la absorción de toxinas.
4. Uso tópico y dermatológico
En su faceta tópica, lo prescribe como una base terapéutica fundamental:
- Fortalecimiento de la piel y el cabello: Afirma que humecta la piel seca, previene el envejecimiento prematuro del tejido corporal y nutre las raíces del cabello.
- Calmante muscular y articular: Utilizado en masajes calientes, ayuda a disipar los «humores fríos» acumulados en las articulaciones, aliviar rigideces y calmar dolores musculares.
El matiz de Averroes: Averroes hace una distinción muy clara entre el aceite de oliva maduro y fresco (el más equilibrado y saludable) y el aceite de oliva viejo o rancio. Advierte que este último se vuelve demasiado caliente y seco, adquiriendo un carácter corrosivo e irritante que pierde sus virtudes alimenticias y debe usarse únicamente para fines médicos externos muy específicos.
El Comentador de Aristóteles y el Pensamiento Filosófico
La misión filosófica de Averroes fue redescubrir al Aristóteles auténtico, limpiándolo de añadiduras neoplatónicas. Sus comentarios fueron tan influyentes que Aristóteles penetró en Occidente fundamentalmente a través de su lente. Uno de los puntos más debatidos de su psicología fue la teoría del intelecto agente. Averroes sostuvo que la capacidad de elaborar verdades universales es algo interno al alma humana, una idea que más tarde sería secundada por figuras como Santo Tomás de Aquino.
Sobre la relación entre fe y razón, Averroes propuso una autonomía para la filosofía. Defendió que, ante un conflicto entre la verdad demostrada científicamente y el texto sagrado, se debe realizar una lectura alegórica (ta’wil) de la religión para evitar contradicciones con la ciencia. Para él, la filosofía no solo era lícita, sino obligatoria para quienes tuvieran la capacidad intelectual de ejercerla.
Influencia en Occidente y Legado Político
La influencia de Averroes en la Europa latina fue inmensa. Sus obras se difundieron gracias a traductores en Toledo y, más tarde, mediante las ediciones impresas en Venecia. Figuras como Alberto Magno y Tomás de Aquino fueron, en cierto sentido, «averroístas moderados». Por otro lado, pensadores como Marsilio de Padua utilizaron el espíritu crítico de Averroes para defender la autonomía del Estado frente al poder absoluto del Papa, sentando las bases del espíritu laico moderno.
Incluso en el ámbito de la ciencia, su insistencia en que la astronomía debía basarse en la observación y no solo en artificios matemáticos influyó indirectamente en la revolución de Copérnico.
El cuento de Borges
El relato de Borges habla de en un periodo histórico complejo donde se enfrentan dos grandes corrientes de pensamiento heredadas de la Grecia clásica: el platonismo y el aristotelismo, el platonismo sostiene que el conocimiento es, en realidad, un acto de recordar, ya que el ser humano posee verdades absolutas desde su origen y solo necesita despojarse de impurezas para recuperarlas. En contraste, la postura aristotélica es impulsada por un ánimo práctico y experimental, sugiriendo que el ser humano puede transformarse en algo superior a través de la acción y el conocimiento, una idea que prefigura el concepto de «superhombre» y que influyó en prácticas como la alquimia.
Averroes y la construcción del «yo»
En este contexto de la España invadida por los moros, surge la figura de Averroes, la gran diferencia de él con sus contemporáneos radica en su principio de individuación. A diferencia de la creencia de que el alma es algo dado al nacer, Averroes propone que el hombre debe construir su propia alma o su «yo». Esta noción es fundamental para entender el cuento, pues sugiere que la identidad no es una esencia estática, sino un proceso de construcción análogo a la transmutación alquímica o al proceso de individuación en la psicología de Carl Jung.
La paradoja del teatro y la incomprensión
El núcleo del relato de Borges es la búsqueda intelectual de Averroes, quien intenta desentrañar los términos «comedia» y «tragedia» en la Poética de Aristóteles. La ironía central reside en que Averroes es incapaz de comprender el concepto de teatralidad o actuación, a pesar de que, mientras investiga, observa por su ventana a unos niños jugando a representar escenas. Esta ceguera intelectual resalta la dificultad de entender conceptos fuera del propio paradigma cultural: para Averroes, la idea de que alguien finja ser otro para contar una historia le resulta ajena.
El desenlace poético y la desaparición
Hacia el final del cuento, Averroes cree haber hallado el sentido de las palabras oscuras, relacionándolas con panegíricos y sátiras en el Corán. En el momento en que alcanza esta «comprensión», desaparece bruscamente, junto con todo su entorno. El análisis sugiere que esta desaparición no es física, sino una metáfora de la transformación del personaje o de la propia naturaleza ilusoria del relato. Borges utiliza este cierre para reflexionar sobre la imposibilidad de reconstruir fielmente una figura histórica: el Averroes del cuento es una construcción mental del autor, quien a su vez se convierte en un símbolo del hombre que fue mientras escribía.
«La busca de Averroes» no solo como un relato sobre un erudito árabe, sino como una meditación sobre el infinito y la identidad. Borges cierra el círculo sugiriendo que, en el instante en que él deja de creer en su personaje, este desaparece, reforzando la idea de que la realidad y la ficción son procesos de construcción mental permanentes.
Esa frase es una de las piruetas metafísicas y metaficcionales más brillantes de Borges. Cuando dice que «en el instante en que dejo de creer en él, Averroes desaparece», Borges está revelando la trampa de su propia escritura a través de tres ideas clave:
1. La ficción solo existe mientras el autor (y el lector) sostienen la ilusión
Para Borges, un personaje de ficción no tiene existencia propia fuera de la mente que lo imagina. Averroes en el cuento no es el filósofo histórico de carne y hueso, sino un sueño de Borges. En el momento exacto en que Borges, como escritor, «despierta», admite la imposibilidad de su tarea y deja de proyectar su imaginación sobre la página, la ilusión se rompe y el personaje se esfuma literalmente en la nada.
2. El espejo entre Borges y Averroes
Averroes intentaba entender qué era el teatro (un concepto que su cultura no poseía) reuniendo retazos de textos. Borges se da cuenta de que él estaba haciendo exactamente lo mismo: intentaba entender a Averroes (un sabio hispanoárabe del siglo XII) usando unos pocos libros de historia desde la Argentina del siglo XX.
Al comprender que su Averroes era solo un reflejo de sus propias limitaciones culturales, la figura del filósofo pierde sustento. Borges no estaba escribiendo sobre el Averroes real, sino sobre sí mismo intentando imaginar a Averroes.
3. El creador que destruye su propia obra
Borges juega a romper la «cuarta pared». Nos recuerda que toda la historia que acabamos de leer era un edificio de naipes. En cuanto el autor reconoce que el edificio es falso, no hay razón para que el personaje siga en pie. El desvanecimiento de Averroes en la última escena del cuento es la representación física de la mente del autor cerrando el cuaderno.
En resumen: Averroes desaparece porque solo existía gracias a la fe literaria de Borges. Cuando Borges admite que jamás podrá conocer la mente real de Averroes, retira esa fe y la ficción se colapsa.
La respuesta corta, desde la perspectiva de la filosofía y la historiografía moderna, es que a un ser humano del pasado nunca lo podemos conocer del todo, pero a Averroes sí podemos conocerlo extraordinariamente bien en el plano intelectual.
El problema es que hay una diferencia gigantesca entre conocer la mente y la vida íntima de un hombre y conocer su obra.
Lo que SÍ podemos conocer de él
- Su pensamiento filosófico y científico: Conservamos una enorme cantidad de sus escritos (aunque paradójicamente muchos sobrevivieron en traducciones al hebreo y al latín más que en su árabe original). A través de sus Comentarios a Aristóteles, su Incoherencia de la incoherencia (Tahafut al-Tahafut) y sus tratados de medicina, sabemos con precisión milimétrica cómo razonaba, cómo estructuraba la lógica, qué opinaba sobre la fe frente a la razón y cómo entendía el universo.
- Su trayectoria pública: Conocemos los hitos de su vida: que fue cadí (juez) supremo en Sevilla y Córdoba, médico de la corte almohade, y conocemos también los episodios políticos que lo llevaron al destierro temporal hacia el final de su vida.
Lo que NO podemos conocer (El dilema borgesiano)
Lo que resulta inalcanzable —y que es justo el dilema que angustiaba a Borges— es la experiencia interna y cotidianade un individuo del siglo XII:
- El sesgo del observador moderno: Cuando intentamos imaginar a Averroes sentado en su casa de Córdoba, inevitablemente proyectamos nuestros conceptos del siglo XXI. No podemos sentir el mundo como lo sentía un hombre educado en la teología islámica medieval, bajo el rigor del imperio almohade.
- La falta de registro íntimo: Las fuentes medievales registran ideas, decretos, leyes y debates teológicos, pero casi nunca la intimidad, las dudas cotidianas, los afectos o los matices sutiles de la personalidad.
La paradoja de Averroes
Para entender la mente de Averroes (Ibn Rushd) con «precisión milimétrica», hay que comprender que toda su estructura mental reposa sobre una convicción absoluta: Aristóteles era la cúspide de la razón humana, la encarnación misma de la verdad demostrable.
Su arquitectura intelectual se despliega en los cuatro ejes que planteas:
1. Cómo razonaba: El método aristotélico riguroso
El motor del pensamiento de Averroes es el silogismo demostrativo (burhān). Para él, no todas las formas de razonar tienen el mismo valor ni conducen a la verdad objetiva:
- Demostración matemática/lógica: Parte de premisas verdaderas, primeras e indemostrables para llegar a conclusiones incontrovertibles. Este es el método de la verdadera filosofía.
- Dialéctica y Retórica: Útiles para debatir o convencer a las masas, pero incapaces de ofrecer la certeza absoluta de la ciencia.
Averroes rechazaba radicalmente el misticismo o la «intuición directa» para alcanzar el conocimiento. Para razonar correctamente, el entendimiento humano debía seguir las reglas estrictas de la lógica de Aristóteles (el Órganon), analizando causas y efectos sin saltos de fe intelectuales.
2. Cómo estructuraba la lógica: Los tres niveles de conocimiento
Uno de los aportes más estructurales de Averroes fue categorizar la mente humana y la sociedad en tres niveles de comprensión según su capacidad lógica, lo que justificaba diferentes formas de abordar el conocimiento:
[Clases de Intelecto] ────────► [Método de Razonamiento] 1. Demostrativos (Filósofos) ──► Razonamiento riguroso y causa-efecto. 2. Dialécticos (Teólogos) ──► Argumentación probable y debate. 3. Retóricos (Pueblo llano) ──► Metáforas, imágenes y fe viva.
- El nivel retórico (las masas): La mayoría de las personas no tienen el tiempo ni la instrucción para comprender silogismos complejos. Entienden la realidad a través de historias, símbolos, promesas de premios y castigos.
- El nivel dialéctico (los teólogos / Mutakallimun): Utilizan la lógica no para buscar la verdad objetiva, sino para defender dogmas preconcebidos. Para Averroes, los teólogos dialecticos eran peligrosos porque confundían al pueblo al forzar lecturas oscuras de los textos sagrados sin tener el rigor del verdadero filósofo.
- El nivel demostrativo (los filósofos): Una minoría capaz de extraer las leyes de la naturaleza y las verdades últimas mediante la demostración lógica pura.
3. Qué opinaba sobre la fe frente a la razón: La verdad es una sola
A menudo se le atribuyó erróneamente en el Occidente cristiano la teoría de la «doble verdad» (la idea de que algo puede ser verdadero en filosofía pero falso en religión). Averroes jamás sostuvo eso.
Su postura radical, expuesta en su obra Fasl al-Maqal (El libro del discurso decisivo), fue:
«La verdad no puede oponerse a la verdad, sino que concuerda con ella y da testimonio de ella.»
Para Averroes:
- Si la Razón (Filosofía) y la Fe (Revelación/Corán) parecen contradecirse, el texto sagrado no debe tomarse de forma literal. Debe interpretarse metafóricamente (ta’wīl).
- Sin embargo, esa interpretación alegórica solo la deben hacer los filósofos. Si se intenta explicar alegorías complejas al pueblo llano (que necesita el texto literal para mantener la moral y la fe), se destruye su creencia sin darles una herramienta lógica a cambio.
- Por lo tanto, la Filosofía no destruye a la Religión: la explica en su nivel más profundo.
4. Cómo entendía el universo: Eternidad, Causalidad y el Entendimiento Agente
La cosmología de Averroes era estrictamente aristotélica y profundamente determinista:
- El Universo es eterno: Averroes negaba la creación ex nihilo (de la nada) en un momento concreto del tiempo. Dios no creó el universo un día «martes», sino que lo sostiene eternamente. Dios es la Causa Primera que mueve eternamente el cosmos.
- Defensa férrea de la Causalidad: Frente a los teólogos islámicos que decían que el fuego quema el algodón no por su propia naturaleza sino porque Dios así lo quiere en cada milisegundo (ocasionalismo), Averroes sostuvo que las cosas tienen naturalezas fijas y propiedades intrínsecas. Si niegas la causa y el efecto, niegas la ciencia y la posibilidad misma de conocer el mundo.
- El Entendimiento Agente (Mente Única): Averroes creía que el intelecto humano individual (intelecto pasivo) es mortal, pero el Intelecto Agente —la capacidad de abstraer y pensar conceptos universales— es uno solo para toda la humanidad, eterno e impersonal. Cuando morimos, nuestra memoria individual desaparece, pero la Verdad y la Razón que pensamos se reincorporan a este gran Intelecto Único.
Averroes no era un filósofo secular que usaba la religión como mera fachada; era el Gran Cadí (Juez Supremo) de Córdoba, un jurista islámico de la escuela malikí que conocía el Corán de memoria. Para él, la filosofía no era una desviación del Islam, sino el cumplimiento más alto del mandato coránico.
Averroes seguía y justificaba su pensamiento en tres principios coránicos fundamentales:
1. El mandato divino de filosofar: I’tibar (Reflexión y Análisis)
Para Averroes, estudiar filosofía no solo era permitido por el Corán, sino que era una obligación religiosa (wājib)para quienes tuvieran la capacidad intelectual de hacerlo.
Su argumento se basaba directamente en versículos donde Dios ordena a los creyentes observar el universo con la razón:
«Reflexionad, pues, ¡oh vosotros que estáis dotados de visión!»
— Corán 59:2 (El término coránico para «reflexionad», fa’tabirū, Averroes lo interpreta jurídicamente como la obligación de hacer inferencias lógicas y razonamiento deductivo).
«¿Es que no miran el reino de los cielos y de la tierra y todas las cosas que Dios ha creado?»
— Corán 7:185
Certeza de Averroes: Si el Corán ordena investigar la creación para conocer al Creador, y la mejor herramienta para investigar la creación es la lógica y la filosofía, entonces el Islam exige explícitamente el estudio de la filosofía.
2. La Tawhid (Unidad Absoluta de Dios) y el Orden Cósmico
El principio central y supremo del Islam es la Tawhid (la Unicidad de Dios). Averroes llevó este principio al terreno racional:
- Un solo Dios, una sola Verdad: Dado que Dios es Uno y es la Fuente de toda Verdad, la verdad revelada (el Corán) y la verdad descubierta por la razón (la Filosofía) no pueden contradecirse. Ambas proceden de la misma fuente divina.
- El orden inteligible: Averroes rechazaba que el universo fuera caótico o arbitrario. Basándose en el Corán, sostenía que Dios creó el mundo con una medida fija y leyes estables (Sunnat Allah):«Ciertamente, hemos creado todas las cosas con una medida fija.» — Corán 54:49Para Averroes, negar las leyes de la naturaleza (causa y efecto) era una falta de respeto hacia la Sabiduría Divina que diseñó ese orden.
3. La diversidad humana en la comprensión: Hikmah (Sabiduría Adaptada)
Averroes seguía profundamente el principio coránico de que la revelación divina se adapta a los distintos niveles de capacidad del ser humano. Se apoyó directamente en este versículo para estructurar su teoría social de los tres niveles de intelecto:
«Llama al camino de tu Señor con la sabiduría (hikmah), la buena exhortación (maw’izah) y argumenta con ellos de la mejor manera (jadil-hum).»
— Corán 16:125
Averroes traducía este versículo de forma literal a la lógica aristotélica:
- La Sabiduría (Hikmah): Es la Filosofía y la demostración científica (para la élite intelectual).
- La Buena Exhortación (Maw’izah): Es la retórica, las metáforas y las parábolas (para el pueblo llano).
- El Debate (Jadal): Es la dialéctica teológica (para los debates religiosos).
Averroes no veía el Corán como un libro de ciencia, sino como una guía divina que exalta el uso de la razón. Su convicción más profunda era que el entendimiento humano no es un enemigo de la fe, sino el don divino más noble para reconocer a Dios a través de la perfección de su Creación.
Irónicamente, el propio Averroes creía en el «Entendimiento Agente» (una mente universal compartida por la humanidad). Pensaba que las ideas individuales perecen, pero que la verdad y la razón son eternas e impersonales.
En cierto modo, la historia le dio la razón a su filosofía: perdimos al hombre de carne y hueso (Ibn Rushd), pero conservamos intacto el motor de su pensamiento. Conocemos el sistema, pero no al individuo.
Conclusión
Averroes no fue solo un erudito del pasado, sino un puente entre el racionalismo griego y la modernidad europea, aunque Al-Andalus desapareció militarmente, su cultura sobrevivió a través de las universidades de París, Oxford y Padua. El legado de Averroes —basado en el racionalismo, la crítica social y la defensa de la autonomía del pensamiento— sigue siendo un patrimonio universal y una fuente de inspiración para los intelectuales renovadores del mundo contemporáneo.






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