No entablar jamás una batalla que no se vaya a ganar

El triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 constituyó un catalizador geopolítico y doctrinal de primer orden en el panorama internacional de la Guerra Fría. La publicación en 1960 de La guerra de guerrillas, obra redactada por Ernesto «Che» Guevara, respondió a la imperiosa necesidad estratégica de codificar, sistematizar y elevar a teoría política y militar la praxis insurreccional desarrollada en la Sierra Maestra. En un continente estructuralmente atenazado por dictaduras militares autocráticas, oligarquías terratenientes y la injerencia hemisférica de Washington, el texto de Guevara irrumpió con el propósito deliberado de formular las leyes científicas de la guerra asimétrica no convencional. Esta sistematización teórica pretendía fracturar los dogmas quietistas de los partidos comunistas ortodoxos de América Latina —como el Partido Popular Socialista en Cuba o las estructuras tradicionales de corte marxista-leninista—, los cuales abogaban por una espera mecanicista de las «condiciones objetivas» y priorizaban el proletariado urbano. Guevara demostró que un núcleo armado campesino e insular podía tomar la iniciativa histórica, acelerar las contradicciones de clase y derrotar militarmente al aparato coercitivo del Estado burgués.

Análisis del Homenaje Preliminar

La dedicatoria que abre la obra rinde homenaje al Comandante Camilo Cienfuegos, trágicamente desaparecido poco después de la victoria revolucionaria. Lejos de constituir un mero panegírico, el análisis de la figura de Cienfuegos cumple una función doctrinal decisiva: validar empíricamente el modelo telemático del combatiente guerrillero. Cienfuegos sintetiza las facultades operativas y éticas indispensables para la conducción de la guerra no convencional: la audacia ilimitada —ejecutada en estricta observancia de la máxima de Danton («audacia, audacia y más audacia»)—, la agilidad analítica para resolver contingencias tácticas complejas en tiempo real, la previsión estratégica sobre escenarios futuros y un ascetismo moldeado en la abnegación cotidiana. Asimismo, su extracción popular y su lealtad dogmática, casi religiosa, hacia Fidel Castro y las masas campesinas encarnaron la demostración de que la guerra revolucionaria es un proceso sociológicamente orgánico donde el pueblo auto-genera a sus propios conductores bajo el rigor de la selección bélica.

Los Tres Aportes Fundamentales de la Revolución Cubana

Guevara postula que la contienda insurreccional cubana legó tres contribuciones axiológicas a la teoría de la liberación nacional en el Tercer Mundo:

  1. Victoria popular sobre el ejército regular: Demostración fáctica de que las masas desarmadas u organizadas en unidades asimétricas pueden derrotar en una contienda de desgaste a fuerzas armadas profesionales equipadas con aviación, artillería y blindados.
  2. El foco insurreccional como catalizador: Quiebre del paradigma determinista marxista. No es indispensable aguardar de forma pasiva a que maduren las condiciones objetivas y subjetivas; la vanguardia armada (foco) puede desencadenar la violencia revolucionaria para acelerar e inducir la eclosión de dichas condiciones.
  3. El campo como escenario primario: Priorización estratégica de la geografía rural y montañosa en la América subdesarrollada como el terreno de maniobra idóneo frente al dogma urbano que expone a los cuadros clandestinos al exterminio en las redes represivas del Estado.

Evaluación Crítica de las Condiciones Mínimas

A pesar del voluntarismo político atribuido con frecuencia a la teoría del foquismo, Guevara precisa con rigor politológico que el foco no puede implantarse arbitrariamente en cualquier coyuntura. Existe un umbral sociopolítico de viabilidad: es una condición sine qua non que se hayan agotado totalmente los cauces de la contienda cívica e institucional. La insurrección solo adquiere legitimidad cuando las clases dominantes quiebran el orden constitucional y recurren al ejercicio ilegítimo de la violencia estatal, imposibilitando la lucha democrática por las reivindicaciones populares.

En regímenes donde se mantenga una apariencia de legalidad constitucional o legitimidad democrática formal, la eclosión del foco guerrillero resulta inviable. Este criterio analítico permite trazar una demarcación tajante entre la vanguardia insurreccional legítima y las «gavillas de bandoleros». Estas últimas pueden exhibir conocimiento topográfico, valor individual, disciplina operativa e imponibilidad táctica; sin embargo, al carecer de un programa de transformación social y del sustento orgánico de las masas campesinas —el pilar socio-político fundamental de la contienda—, terminan indefectiblemente aisladas y aniquiladas por los organismos represivos del Estado.

Transición

Sustentada la legitimidad política e ideológica del foco en su enraizamiento campesino, la supervivencia del movimiento revolucionario exige la traducción inmediata de esta base social en una doctrina militar capaz de neutralizar la abrumadora superioridad técnica del enemigo.

2. Doctrina Militar: Estrategia, Táctica y Entornos Operativos

Contexto Estratégico e Introducción

En la arquitectura teórica de la guerra de guerrillas, la estrategia define la proyección integral de los medios militares para lograr la destrucción definitiva del ejército regular oprimidor, mientras que la táctica opera como la ejecución elástica y concreta de esos fines en el campo de batalla. Ante la desproporción inicial en efectivos y potencia de fuego, la estrategia del foco se cimenta en el principio de atrición asimétrica: desgastar sistemáticamente la moral, la logística y la cohesión operacional del enemigo evitando a toda costa la batalla decisiva de posiciones hasta que la correlación de fuerzas se haya invertido. Por consiguiente, la movilidad permanente, el aprovechamiento estratégico de la nocturnidad, el constante cambio de frente y el ahorro metódico de parque (munición) constituyen las respuestas lógicas a la superioridad convencional del adversario.

Principios Tácticos Fundamentales

La conducción de las operaciones guerrilleras rechaza las normas estáticas de la ciencia militar clásica de cuño clausewitziano. Frente a la rigidez defensiva, la guerrilla aplica el nomadismo táctico, la sorpresa fulminante y la disolución inmediata de la fuerza para privar al enemigo de un centro de gravedad detectable. Para ilustrar estas divergencias operativas, la siguiente tabla sintetiza la dinámica doctrinal de ambas fuerzas:

Criterio de ComparaciónEjército RegularEjército Guerrillero
Patrón de FuegoFuego nutrido, concentrado, de gran volumen y consumo masivo.Tiros aislados, metódicos, de alta precisión y estricto ahorro de parque.
PosicionesRígidas, convencionales, estáticas y de frente lineal definido.Elásticas, inexpugnables, nómadas y de geometría variable.
Táctica de AtaqueFrente abierto, fuego de cobertura y avance de columnas estructuradas.«Muerde y huye» / Táctica del minuet (cerco elástico circular y discontinuo).
Manejo de BajasPérdidas cuantitativas sustituibles por reemplazos y conscripción.Pérdida cualitativa grave; un combatiente representa el 10% o más de la fuerza operante.
Abastecimiento de ArmamentoLogística estatal, almacenes centrales e importaciones institucionales.Captura directa al enemigo en el campo de batalla como fuente primaria.

Análisis Diferencial según el Terreno

Terreno Favorable (Montaña y Monte Abrupto)

En las regiones geográficas caracterizadas por sierras inaccesibles, vegetación intrincada o ciénagas, la guerrilla encuentra un entorno protector de máxima eficacia. Aunque la movilidad individual se reduce frente al llano, la inexpugnabilidad del terreno impide las maniobras envolventes del ejército regular y neutraliza la efectividad de los blindados y la aviación.

Esta favorabilidad topográfica permite acelerar el proceso de sedentarización del núcleo armado, posibilitando la instauración de bases operativas fijas con hospitales de campaña, talleres de armería, zapaterías, imprentas y emisoras de radio. El armamento recomendado para este teatro de operaciones debe ser de largo alcance y elevada precisión, destacando fusiles como el Garand M-1, el FAL belga o el M-14 norteamericano, complementados por ametralladoras de contención (usadas exclusivamente en la defensa fija de accesos clave). La organización defensiva exige seleccionar gargantas y pasos obligados donde una escuadra atrincherada pueda frenar y derrotar a unidades de nivel batallón.

Terreno Desfavorable (Llano y Zonas de Comunicación)

Las penillanuras, zonas agrícolas despobladas de cobertura vegetal y áreas surcadas por redes viales representan entornos de extremo riesgo táctico. Aquí, la supervivencia de la guerrilla depende de un nomadismo absoluto y de una velocidad de desplazamiento vertiginosa. Las marchas se ejecutan con rigor durante las horas nocturnas, cubriendo distancias de 30 a 50 kilómetros en una sola jornada para ocultarse antes del amanecer.

Los contingentes operativos en este medio no deben superar los 10 a 15 hombres; agrupaciones mayores son fácilmente detectadas por la exploración aérea y terrestre. El ataque debe durar breves minutos y dar paso a la dispersión inmediata. Las armas idóneas son las de tiro rápido y corto alcance: subametralladoras automáticas de 9 mm, la escopeta recortada cargada con balines (de mortífera eficacia contra camiones descubiertos de transporte de tropas) y el empleo sistemático de minas en las vías de comunicación. Ante la crueldad e intensidad represiva ejercida por el enemigo sobre las poblaciones llaneras, la guerrilla debe renunciar a las defensas estáticas.

La Guerrilla Suburbana

La guerrilla suburbana opera en la periferia y el interior de las ciudades, manteniendo una subordinación orgánica y estratégica absoluta respecto al mando central ubicado en la zona liberada. Su función no consiste en librar combates abiertos ni actuar con autonomía táctica, sino en ejecutar operaciones especializadas de sabotaje urbano: corte del fluido eléctrico y redes telefónicas, voladura de alcantarillados, destrucción de vías férreas y parálisis de acueductos.

Integradas por células clandestinas extremadamente reducidas (4 a 5 hombres), estas unidades actúan bajo el más estricto régimen de invisibilidad civil. Equipadas únicamente con armas de defensa personal (pistolas, carabinas y escopetas recortadas), sus acciones de sabotaje nocturno provocan el colapso industrial y logístico de los centros urbanos, minando sistemáticamente la moral del aparato de seguridad estatal.

Transición

La ejecutoria de estas maniobras asimétricas en montañas, llanos y suburbios no depende exclusivamente del tipo de armamento empleado, sino de las virtudes morales, la disciplina consciente y la estructuración interna del combatiente.

3. La Organización Interna de la Guerrilla y la Vida de Campaña

Contexto Estratégico e Introducción

El tránsito del individuo civil al estado de combatiente de vanguardia entraña un proceso incisivo de depuración física, intelectual y moral. La columna guerrillera no es una partida armada contingente, sino la célula embrionaria del Estado revolucionario en gestación. En las exigencias extremas de la vida de campaña, la tropa forja su cohesión interna mediante el sacrificio compartido y el sometimiento voluntario a una norma colectiva de rigor espartano.

Perfil y Cualidades del Guerrillero

El combatiente de vanguardia requiere una salud inquebrantable, una capacidad superior de mimetización con el medio natural, un espíritu de fraternidad intransigente hacia sus compañeros y una reserva absoluta respecto a la información operacional. Físicamente debe ser capaz de soportar marchas extenuantes, ayunos prolongados y enfermedades climáticas sin desertar de su puesto.

Moralmente, el guerrillero debe ser un reformador social guiado por una ética ascética. Guevara define este rigor axiológico mediante una analogía histórica precisa:

«Hay una definición antipática que expresa: ‘el guerrillero es el jesuita de la guerra’… Es naturalmente, un jesuitismo especial impulsado por las circunstancias que obligan a tomar en algunos momentos una determinación diferente de las concepciones románticas y deportivas con que se nos pretende hacer creer que se hace la guerra.»

Demográficamente, la franja etaria óptima del combatiente abarca de los 25 a los 35 años, segmento en el que se conjugan la madurez ideológica y la plenitud física. El límite superior para la fase nómada se fija en los 40 años, aunque la Sierra Maestra registró excepciones paradigmáticas como la del Comandante Crescencio Pérez, quien ingresó a la lucha armada a los 65 años, demostrando una utilidad operacional y un conocimiento del terreno insuperables. Por el contrario, salvo casos excepcionales de precocidad y resistencia, se rechaza la incorporación de menores de 16 años por constituir un factor de vulnerabilidad e inmadurez táctica.

Logística Individual y Colectiva

El Equipo del Guerrillero

El guerrillero transporta la totalidad de su hábitat e insumos en la mochila personal. Su pertrecho se divide de forma estricta entre elementos esenciales y accesorios:

  • Pertrechos Esenciales:
    • Hamaca y nylon impermeable: Garantizan el aislamiento del suelo húmedo e intrincado y la confección de un refugio tienda sobre cordeles.
    • Frazada y prenda de abrigo: Indispensables para afrontar la hipotermia en la alta montaña.
    • Calzado de alta resistencia: Considerado el bien logístico más crítico; la falta de calzado inmoviliza al combatiente y anula la movilidad de la columna.
    • Mochila, armamento y canana: Sujetos a un cuidado riguroso; las municiones se contabilizan metódicamente.
    • Víveres de alta densidad energética: Manteca o aceite (grasa indispensable), sal, azúcar, latas de conserva (leche condensada, pescado en polvo o conservas) y la «fuma» (tabaco, pipa, fósforos o encendedor). La pipa resulta un accesorio de alto valor logístico, pues permite rearmar y aprovechar hasta el último residuo de las colillas de tabaco.
    • Botiquín individual: Antibióticos orales (penicilina), analgésicos febrífugos (aspirinas), sulfas para infecciones intestinales, antiparasitarios y sueros antiofídicos.
  • Pertrechos Accesorios:
    • Brújula, machete (indispensable en monte cerrado), botellita con gasolina o leña resinosa para encender fuego con humedad, libreta de notas con lápiz o pluma, kit de costura (aguja, hilo, botones y cordel), plato, cuchara, cuchillo de monte, cepillo con pasta dental, un trozo de jabón (utilizado preferentemente para lavar la vajilla e impedir infecciones digestivas) y libros de formación ideológica, historia nacional, biografías de héroes o geografía económica.
Estructura Operativa de la Columna

La jerarquía de una columna en terreno favorable se vertebra a través de los siguientes niveles de mando:

  1. Comandante en Jefe: Mando supremo de la fuerza insurreccional.
  2. Comandante de Columna: Dirige la unidad táctica mayor (100 a 150 hombres).
  3. Capitán de Pelotón: Encargado de coordinar agrupaciones de 30 a 40 combatientes.
  4. Teniente de Escuadra: Comanda el núcleo funcional básico, compuesto por 8 a 12 hombres.

Dentro de esta orgánica destaca la creación del «pelotón suicida» o «comodín». Esta es una unidad de choque integrada exclusivamente por voluntarios distinguidos por su valor y disciplina. Su cometido estratégico consiste en intervenir en las situaciones de crisis operativa: encabezar el asalto a fortificaciones, cubrir las retiradas más comprometidas y romper los cercos enemigos. El ingreso a este pelotón constituía la máxima distinción de honor para la tropa.

Disciplina Consciente y Régimen Interno

La disciplina en el ejército revolucionario dista de la obediencia autómata del cuartel burgués; se fundamenta en la convicción ideológica y el ejemplo ético de los mandos. El quebrantamiento de las órdenes exige sanciones severas, pero el encarcelamiento convencional resulta impracticable en la guerrilla: recluir a un combatiente en un calabozo de campaña le exime de marchas, guardias y privaciones, garantizándole alimento sin esfuerzo.

En consecuencia, el régimen disciplinario aplica penalidades de impacto psicológico y moral:

  • Faltas leves: Asignación de guardias nocturnas suplementarias, privación de golosinas o supresión del tabaco.
  • Faltas graves: Arresto con ayuno total o la degradante privación temporal del arma de fuego. Esta última sanción hería profundamente el honor del combatiente, quien buscaba reintegrarse a la primera línea de fuego desarmado para capturar un fusil al enemigo y redimir su falta.

Transición

Esta cohesión militar y la severidad de la vida orgánica no constituyen fines en sí mismos; su objetivo es temperar a la vanguardia armada para actuar como el principal agente de concienciación y transformación política en su alianza con el campesinado.

4. El Pilar Político y Socioeconómico: El Guerrillero como Reformador Social

Contexto Estratégico e Introducción

En la doctrina guevarista, la lucha armada resulta inviable si no se articula como la expresión violenta de una reivindicación económica estructural. En las naciones subdesarrolladas de América Latina, marcadas por la concentración latifundista de la tierra y la explotación semifeudal del campesinado, la Reforma Agraria constituye la bandera política incuestionable del foco insurreccional. El guerrillero no se concibe como un mero técnico de la violencia, sino como un abanderado de la justicia social y un ejecutor de la transformación de las relaciones de producción en el campo.

La Reforma Agraria y la Base Económica

El foco armado interpreta las demandas del campesinado desposeído, transformando su anhelo de tenencia de la tierra en la fuerza motriz de la revolución. La praxis de la guerrilla demuestra que los objetivos sociales no se logran mediante peticiones abstractas, sino destruyendo la propiedad latifundista. Guevara fundamenta esta tesis citando la trayectoria de diversos movimientos de liberación en el Tercer Mundo:

  • La Larga Marcha de Mao Tse-Tung (China): La insurrección iniciada en las urbes fue al borde del aniquilamiento por la represión del Kuomintang; el movimiento solo alcanzó la victoria al trasladarse a las zonas rurales de Yenán y estructurar su programa político en torno a la Reforma Agraria.
  • La Resistencia de Ho Chi Minh (Indochina): Sustentada orgánicamente en el campesinado arrocero del delta y las montañas, sometido a la sobreexplotación colonial francesa.
  • La Guerra de Liberación en Argelia: Donde el sentimiento nacionalista árabe halló su base económica en la expropiación de las tierras fértiles acaparadas por un millón de colons franceses.
  • La Guerra de los 30 Años en Cuba: En la cual los pequeños agricultores, mambises y esclavos libertos del Oriente cubano se unieron contra el dominio colonial de la metrópoli española para garantizar el derecho a la tierra.

Transformación Social y Normativa en Zonas Liberadas

A medida que la guerrilla consolida el control sobre un territorio, comienza la aplicación práctica de la función social de la propiedad. Se efectúa la redistribución de tierras expropiadas y de las cabezas de ganado pertenecientes a latifundistas o enemigos del proceso revolucionario. Para el abastecimiento de las tropas con los pequeños productores y comerciantes, se erradica el despojo o la requisa arbitraria: las mercancías se abonan en efectivo o mediante «bonos de esperanza»(pagarés emitidos por la Auditoría del Ejército Rebelde que garantizaban su cobro tras el triunfo final).

Se desencadena así una interacción dialectica entre la vanguardia insurreccional y las masas rurales. Mientras los dirigentes revolucionarios —en su mayoría procedentes de sectores urbanos o capas intelectuales— instruyen al campesinado en la eficacia estratégica de la violencia organizada, las masas agrícolas, con su miseria y sus urgencias concretas, radicalizan progresivamente la ideología de los mandos, transformando un programa inicial de reformas democráticas en una revolución socialista de alcance nacional.

Transición

La consolidación de estas transformaciones socioeconómicas locales en el frente campesino exige estructurar un complejo aparato civil capaz de coordinar la logística, la justicia, la sanidad y la propaganda del esfuerzo de guerra.

5. Estructura Civil, Sanidad, Propaganda y Sabotaje

Contexto Estratégico e Introducción

La sostenibilidad militar de las fuerzas de línea depende de un aparato clandestino y civil fuertemente articulado. Tanto en el frente interno (zonas liberadas bajo control rebelde) como en el frente externo (ciudades y territorios dominados por el enemigo), los departamentos no combatientes aseguran la viabilidad financiera, médica, legal, comunicacional y logística del movimiento, transformando la guerrilla en una estructura estatal alternativa.

Organización del Frente Interno y Externo

Auditoría y Justicia Revolucionaria

En el frente interno, la Auditoría actúa como el órgano supremo de administración de justicia, finanzas y normatividad. Con el fin de institucionalizar la vida comunitaria en las zonas liberadas, la Auditoría redacta cuerpos legislativos específicos: el Código Penal, el Código Civil, el Reglamento de Abastecimiento al Campesinado y la Ley de Reforma Agraria de la Sierra Maestra. Asimismo, gestiona la recaudación de impuestos aplicados a la producción agrícola y comercial, y administra los fondos revolucionarios. En el frente externo, la recaudación opera mediante redes clandestinas que emiten bonos, captan donaciones y, en fases avanzadas, imponen tributos obligatorios a industriales y grandes comerciantes.

Líneas de Abastecimiento

Las cadenas logísticas se vertebran mediante una estructura bipolar que conecta los centros urbanos con las bases guerrilleras. La red utiliza estaciones intermedias o «casas de paso» gestionadas por familias campesinas de absoluta confianza. El mulo se consagra como el medio de transporte óptimo para la serranía, dada su resistencia, austeridad alimentaria y capacidad para transportar más de 100 kilogramos de carga por senderos intrincados.

El Desarrollo Histórico de la Sanidad Militar

La atención médica en el ejército insurreccional evoluciona de forma paralela al desarrollo de la guerra, atravesando tres fases organizativas diferenciadas:

  1. Fase Nómada: El médico es un combatiente que transporta sus reducidos fármacos en la mochila. Desempeña una función moral equivalente a la de un «sacerdote», brindando alivio básico, curas de urgencia y soporte psicológico a los heridos durante las marchas continuas.
  2. Fase Seminómada: Se establecen casas-hospitales ocultas en la serranía, bajo la custodia de campesinos de entera lealtad. Se incrementa el volumen de insumos quirúrgicos y se catalogan metódicamente los medicamentos disponibles.
  3. Fase Sedentaria: En territorios inexpugnables, se articula una red sanitaria dividida en tres escalones:
    • Primer Escalón: Sanitario de combate en la misma línea de fuego para realizar maniobras de salvamento, hemostasia e inmovilización primaria.
    • Segundo Escalón: Puesto quirúrgico de campaña equipado para intervenciones complejas de urgencia, atendido por cirujanos generales y traumatólogos.
    • Tercer Escalón: Hospital central sedentario provisto de laboratorios de análisis clínicos, equipos de radiografía, dispensarios civiles e higienistas encargados del saneamiento preventivo de las comunidades rurales.

Técnicas de Sabotaje vs. Terrorismo

La doctrina militar guevarista establece una línea de demarcación categórica entre el sabotaje de infraestructuras y el uso indiscriminado del terrorismo:

El sabotaje se define como un arma inestimable y legítima para paralizar la capacidad productiva y logística del régimen (destrucción de centrales eléctricas, líneas telefónicas, acueductos y vías férreas). Por el contrario, el terrorismo indiscriminado se condena como una práctica ineficaz y contraproducente, ya que provoca víctimas inocentes en la población civil, aliena las simpatías populares hacia el movimiento y desencadena oleadas de represión feroz sobre la clandestinidad.

El atentado personal se considera una técnica restrictiva. Solo resulta lícito cuando se aplica para ajustar cuentas con una figura clave del aparato represivo, caracterizada por su crueldad, esbirrismo y eficacia en el exterminio de revolucionarios. Se prohíbe el atentado contra confidentes o esbirros secundarios si la acción expone la vida de cuadros altamente especializados de la clandestinidad.

Para la destrucción de puentes de acero cuando se carece de dinamita, la técnica prescrita consiste en emplear el soplete oxídrico: se realizan cortes precisos en la viga maestra e inferior de un extremo de la estructura, repitiendo la operación en el extremo opuesto, lo que provoca el colapso inmediato del puente por torsión y gravedad.

La Propaganda y la Prensa Revolucionaria

El principio rector innegociable de la propaganda revolucionaria es la estricta verdad. Resulta preferible informar sobre un revés o un éxito modesto pero verídico que divulgar victorias ficticias que destruyan la credibilidad del movimiento. En el frente externo se editan periódicos campesinos, boletines sindicales y proclamas clandestinas. Sin embargo, el instrumento de penetración ideológica más eficaz es la radiodifusión a través de Radio Rebelde. La emisión de ondas cortas permite conectar en tiempo real con las masas, difundir partes de guerra veraces, dictar consignas de huelga, transmitir lecciones de doctrina y minar la moral de las tropas enemigas.

El Rol de la Mujer en la Revolución

El análisis guevarista combate la marginación patriarcal de la sociedad colonial, reivindicando las capacidades de la mujer en la guerra civil. Aunque su participación en la primera línea de combate es cuantitativamente menor, la mujer resulta insustituible en las operaciones clandestinas de alto riesgo:

  • Comunicaciones y Transporte Clandestino: Traslado de correspondencia, dinero y proyectiles (ocultos en fajas especiales ajustadas bajo las faldas), aprovechando que la policía y las patrullas enemigas ejercen una requisa menos rigurosa sobre ellas.
  • Sanidad y Enfermería: Aportando una dedicación y ternura decisivas para la recuperación física y moral de los heridos.
  • Educación y Trabajo Social: Alfabetización de reclutas y niños campesinos en las escuelas de la sierra, e investigación de las carencias socioeconómicas en las zonas liberadas.
  • Industria de Guerra: Confección masiva de uniformes y mochilas en los talleres textiles de la sierra.

Transición

La consolidación de las estructuras civiles, la sanidad militar y la propaganda en las zonas liberadas preparan al movimiento insurreccional para la fase culminante de la guerra: el enfrentamiento frontal con el ejército regular, la toma del poder político y la edificación de la defensa nacional.

6. Instauración, Defensa Nacional y Proyección Internacional

Contexto Estratégico e Introducción

La toma del poder estatal por la vanguardia revolucionaria no representa el fin de la contienda, sino el inicio de una fase crítica dedicada a la preservación del poder conquistado. La experiencia de la Revolución Cubana demuestra la imposibilidad de edificar una estructura social nueva sobre los cimientos del viejo Estado burgués. Por consiguiente, resulta indispensable la destrucción sistemática del ejército profesional represivo y la edificación de una nueva institucionalidad militar popular adaptada a los ideales de la revolución.

La Ruptura del Ejército Antiguo y la Creación del Nuevo Ejército Popular

Posterior al triunfo insurreccional, se produce un choque irreconciliable entre los mandos del antiguo ejército —disciplinados en el deber mecánico y la defensa de los intereses oligárquicos— y los guerrilleros victoriosos. La convivencia de ambas estructuras es inviable. El antiguo ejército debe ser disuelto en su totalidad, sus pertrechos incautados y sus elementos criminales sometidos a los tribunales revolucionarios.

El Nuevo Ejército Popular se erige sobre la osamenta de las columnas guerrilleras, sometiendo a la tropa de extracción campesina u obrera a un doble proceso de acelerada formación:

  1. Adoctrinamiento Político e Ideológico: Impartido para otorgar cohesión de clase y comprensión teórica sobre los fines de la revolución y la historia de la liberación nacional.
  2. Alfabetización y Capacitación Técnica: Transformando al combatiente abnegado en un soldado capacitado en el manejo de armamento moderno y la ciencia militar.

Esta síntesis conceptual se condensa en la formulación acuñada por el Comandante Camilo Cienfuegos y citada con frecuencia por Guevara:

El Ejército es el pueblo uniformado.

Estrategia de Defensa Nacional ante Agresiones Extranjeras

Al promulgar leyes de profunda soberanía popular que afectan los intereses económicos de los monopolios transnacionales, el Estado revolucionario enfrentará inevitablemente la agresión directa del imperialismo. Guevara desglosa con precisión las modalidades de agresión internacional:

  • Bloqueo y Estrangulamiento Económico: Cancelación de créditos bancarios, supresión arbitraria de las cuotas de importación (como la cuota azucarera en el mercado norteamericano) y el corte del suministro de petróleo para paralizar el transporte y la industria nacional.
  • Atentados contra la Dirigencia: Intentos sistemáticos de eliminación física de las cabezas del proceso revolucionario (Fidel Castro, Raúl Castro y Ernesto Guevara).
  • Las Tres Variantes de Agresión Militar:
    • Variante Guatemala: Invasión de facciones mercenarias organizadas en el extranjero, combinada con el estrangulamiento económico, el sabotaje interno y la presión diplomática regional para aislar al país.
    • Variante España: Empleo directo de contingentes mercenarios o fuerzas voluntarias extranjeras dotadas de masivo apoyo naval y aéreo por parte de una gran potencia, encubriendo la agresión bajo el pretexto de una contienda civil interna.
    • Variante Corea: Invasión militar directa de las fuerzas armadas de una potencia de primer orden, ejecutada bajo la cobertura legal de organismos multilaterales (Naciones Unidas u Organización de los Estados Americanos).

Ante una invasión militar de gran escala, si la aviación y las unidades regulares del Ejército Popular resultan sobrepasadas por la potencia de fuego enemiga, la doctrina defensiva dicta que las fuerzas armadas no se rendirán ni aceptarán la aniquilación en batallas de posiciones. De inmediato, el ejército se atomizará transformándose en una «masa gelatinosa y movediza» integrada por cientos de guerrillas territoriales.

El país entero se convertirá en un teatro de contienda asimétrica total: en el campo, los campesinos cultivarán la tierra de día y emboscarán al invaso de noche; en las ciudades, las milicias obreras transformarán cada manzana en una fortaleza inexpugnable, interconectando las viviendas de los bloques urbanos mediante la apertura de boquetes en las paredes interiores para trasladarse, aprovisionarse y combatir a resguardo del fuego de francotiradores y blindados enemigos. Cada edificio, fábrica y surco se defenderá con barricadas, minas y «cócteles molotov», convirtiendo la ocupación extranjera en un infierno de desgaste insostenible.

Análisis del Contexto Internacional de 1960

La obra inserta la Revolución Cubana en la coyuntura geopolítica de su época: 1960 es proclamado como «el año de los pueblos subdesarrollados». Guevara analiza el colapso de los imperios coloniales en África y Asia, señalando la Conferencia de Bandung como el hito histórico donde las naciones oprimidas articularon su solidaridad frente al neocolonialismo.

Cuba asume la vanguardia anticolonial en América Latina, desafiando el dominio histórico de Washington en el hemisferio. Al expropiar a los grandes trusts transnacionales —como la United Fruit Co., las petroleras del grupo Rockefeller y las mineras norteamericanas—, la Revolución Cubana quebrantó la doctrina del «traspatio imperial», ofreciendo a los pueblos del Tercer Mundo un «mal ejemplo» de dignidad nacional y soberanía irrestricta.

La guerra de guerrillas de Ernesto «Che» Guevara supera la condición de un manual de instrucción táctica para erigirse en un tratado fundamental de sociología militar y ciencia política insurreccional. La obra demuestra que la contienda armada no representa un acto de violencia fortuito, sino el instrumento científico de las masas oprimidas para desmantelar las estructuras del latifundio, la dependencia colonial y la explotación del hombre por el hombre. Sustentada en la cohesión moral de los combatientes, la alianza indestructible con el campesinado, la flexibilidad táctica y el principio innegociable de la verdad, la doctrina del foco guerrillero se reafirma como un hito de la praxis revolucionaria y un testimonio perdurable de la lucha de los pueblos subdesarrollados por su definitiva liberación nacional y social.

La planificación del combate en la guerrilla se rige por un principio inflexible: no entablar jamás una batalla, combate o escaramuza que no se vaya a ganar. A diferencia de un ejército regular, la fuerza guerrillera no puede permitirse pérdidas innecesarias ni derroche de material, por lo que cada acción armada se planifica minuciosamente bajo las siguientes pautas estratégicas y tácticas:

1. Reconocimiento e inteligencia previa

  • Estudio detallado del objetivo: Antes de definir el plan definitivo de ataque, agentes o exploradores de confianza investigan la posición enemiga, la orientación del cuartel o campamento, la cantidad exacta de defensores y sus rutinas de guardia.
  • Control del terreno y rutas de escape: Se analizan con precisión el terreno de combate, los caminos secundarios de acceso y las vías de retirada ante cualquier contingencia.

2. Aprovisionamiento como objetivo explícito

  • Cálculo del beneficio de armamento: Dado que el enemigo constituye la fuente primordial de reabastecimiento, la batalla se planifica con la finalidad explícita de capturar armas y municiones.
  • Ahorro estricto de munición (parque): No se realiza un ataque si el gasto de proyectiles calculado supera la cantidad que se podrá recuperar del enemigo, salvo en casos defensivos indispensables.

3. Factor sorpresa y nocturnidad

  • Desplazamientos nocturnos: Las marchas de aproximación y el posicionamiento en emboscadas se efectúan durante la noche para evitar la delación campesina o la detección aérea.
  • Ataque rápido e implacable: El primer golpe debe ser sorpresivo, violento y de corta duración para sembrar el pánico en las filas enemigas antes de que puedan reorganizarse o hacer valer su superioridad en armamento.

4. Asignación de roles y contención

  • Bloqueo de refuerzos: Una parte sustancial de las fuerzas se destina de antemano a emboscar los caminos por donde el enemigo pueda enviar auxilio.
  • Ataque sistemático a la vanguardia: En emboscadas a columnas en marcha, se prioriza la destrucción de la «punta de vanguardia» para infundir temor psicológico entre los soldados hacia los primeros puestos de la columna.
  • Inclusión de personal desarmado: En el plan se asignan hombres desarmados (entre 2 y 3 por cada 10 combatientes) encargados exclusivamente de recoger las armas y municiones de caídos o prisioneros, evacuar a los heridos y transmitir mensajes.

5. Planificación rigurosa de la retirada

  • Rutas de evacuación protegidas: El jefe guerrillero nunca descuida el plan de retirada, el cual debe ser oportuno y ágil para salvar las mochilas, la munición y a los heridos sin caer en un cerco.

Principios fundamentales

  • Las tres aportaciones esenciales de la revolución:
    1. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra un ejército regular profesional.
    2. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.
    3. En la América subdesarrollada, el terreno fundamental de la lucha armada debe ser el campo.
  • Sustento en las masas y apoyo popular: La guerrilla no es un grupo aislado, sino la vanguardia armada del pueblo. Sin el apoyo total y consciente de la población local, cualquier grupo armado se degrada a una simple gavilla de bandoleros abocada al exterminio por las fuerzas públicas.
  • El guerrillero como reformador social: La lucha guerrillera no es únicamente militar, sino social y política. El guerrillero abandona las armaspacíficas ante la imposibilidad de la contienda cívica y combate para transformar un orden injusto, teniendo como bandera socioeconómica central la reforma agraria y la entrega de la tierra a los campesinos.
  • Regla de la victoria garantizada: Un principio táctico e imperativo de la guerrilla es que no se debe dar ninguna batalla, combate o escaramuza que no se vaya a ganar.
  • Fase primaria e intermedia hacia el Ejército Regular: La guerrilla es un embrión de la guerra. La lucha de guerrillas por sí sola no logra la victoria definitiva; su objetivo constante es crecer cuantitativa y cualitativamente hasta transformarse en un Ejército Regular capaz de sostener una guerra de posiciones y aplicar golpes definitivos al enemigo.

Estrategia de la lucha guerrillera

  • Preservación inicial de las fuerzas: En los primeros momentos, la regla estratégica dorada es no dejarse destruir. El núcleo inicial debe concentrarse en dominar el terreno, adquirir adaptabilidad al medio y dominar la técnica de huir y despistar a las fuerzas de persecución.
  • Hostigamiento constante («Muerde y huye»): La estrategia busca desgastar de manera ininterrumpida al enemigo. Mediante la nocturnidad, la movilidad y la sorpresa, se atacan de forma metódica patrullas, postas y comunicaciones sin entablar combates frontales ni permitir que el enemigo fije a la guerrilla.
  • El enemigo como fuente principal de suministros: Dado que la fuerza insurrecta carece de parques y depósitos de armas, el enemigo constituye la fuente primordial de aprovisionamiento bélico. Cada ataque o emboscada debe planificarse con el objetivo explícito de capturar armamento y municiones.
  • Fortalecimiento de bases y multiplicación de columnas: A medida que la guerrilla se consolida en zonas inaccesibles, forma una base de operaciones sólida donde instala servicios de sanidad, talleres y adoctrinamiento. Cuando el número de combatientes crece, se desprenden nuevas columnas (como en un enjambre de abejas) para abrir nuevos frentes.
  • Sabotaje, concientización y huelga general: La estrategia militar se integra con la lucha civil. Se realiza un trabajo político continuo para concientizar al pueblo, se ejecuta el sabotaje sobre las vías de transporte, energía y comunicaciones para paralizar al régimen opresor, y se prepara a la población trabajadora para culminar el proceso mediante la huelga general.

La diferencia principal entre la guerra en terrenos favorables y terrenos desfavorables radica en el grado de protección que brinda la geografía, lo que condiciona de manera radical la movilidad, el tamaño del grupo, la táctica de combate y la capacidad de asentamiento.

1. Definición y características del terreno

  • Terreno favorable: Corresponde a zonas de difícil acceso como montañas abruptas, bosques intrincados, ciénagas o desiertos.Terreno desfavorable: Comprende zonas llanas o poco accidentadas, sin vegetación densa y con abundantes vías de comunicación y centros poblados.

2. Movilidad y la táctica del «pega y huye»

  • En terreno desfavorable: La movilidad debe ser extraordinaria. La práctica del «pega y huye» alcanza su máxima expresión: los golpes deben ser exclusivamente nocturnos, sumamente rápidos y explosivos (de poquísimos minutos), seguidos de una retirada inmediata hacia lugares lejanos e impredecibles para evitar el cerco.En terreno favorable: Aunque la movilidad sigue siendo clave, no exige desplazamientos constantes ni tan drásticos. La geografía permite entablar combates de mayor duración, realizar operaciones diurnas y defender posiciones fijas.

3. Tamaño del grupo combatiente

  • En terreno desfavorable: El grupo debe ser muy reducido, de 10 a 15 hombres como máximo. Un número mayor facilita la localización por parte del enemigo y frena la velocidad del despliegue (ya que la marcha la determina el combatiente más lento, y el guerrillero del llano debe ser fundamentalmente un corredor).En terreno favorable: Permite agrupar contingentemente a fuerzas mucho más numerosas, formando columnas de 100 a 150 combatientes o más, gracias a la existencia de refugios inexpugnables.

4. Sedentarización vs. Nomadismo

  • En terreno favorable: Es posible sedentarizarse y formar bases de operaciones seguras. Allí se pueden construir hospitales, escuelas, talleres de armería y pequeñas industrias (fábricas de calzado o pólvora).En terreno desfavorable: Es imposible la sedentarización o la creación de fábricas. Mientras más facilidades ofrece el medio para la vida humana (vías, comercios, ciudades), más nómada, clandestina e incierta debe ser la vida de la guerrilla.

5. Tipo de armamento y forma de combate

  • En terreno favorable: Se prefieren armas de largo alcance y tiro certero (como el fusil M-1 Garand) para economizar munición. La aviación y los tanques enemigos son prácticamente inoperantes debido a la densidad del relieve.En terreno desfavorable: Se priorizan las armas automáticas de tiro rápido, escopetas y minas. En los ataques nocturnos a corta distancia, el factor determinante no es la puntería, sino la concentración de fuego a poca distancia.

6. Abastecimiento y trabajo de masas

  • En terreno desfavorable: El abastecimiento de alimentos es más fácil por la cercanía de comercios y campesinos, pero el riesgo de delación por la represión enemiga es altísimo; por ello, el trabajo político de unificación y concientización de las masas debe ser continuo e intensivo.En terreno favorable: La comida suele escasear en las zonas agrestes, lo que exige organizar líneas estables de transporte (a lomo de mula o por mensajeros) y mantener depósitos de reserva.

La vida diaria y el equipo del guerrillero se organizan bajo el principio de que el combatiente debe llevar su «casa a cuestas» en la mochila, conservando únicamente lo imprescindible para subsistir de forma autónoma en condiciones de estricta austeridad.

1. El equipo del guerrillero

El equipo se divide entre lo esencial y lo accesorio:

  • Mochila y calzado: La mochila (de lona resistente o confeccionada con un saco y asas) contiene todos sus bienes personales. Los zapatos de buena calidad constituyen, junto al arma y las balas, el tesoro más preciado del combatiente, pues de ellos depende la capacidad de marcha.
  • Refugio y descanso: La hamaca es indispensable para dormir sin contacto con el suelo húmedo de las montañas. Se complementa con una frazada, ropa de abrigo y un trozo de nylon impermeable con cordeles que se atan a los árboles para improvisar una tienda contra la lluvia.
  • Alimentos individuales de reserva: Incluye grasa (manteca o aceite), sal, azúcar, productos enlatados, leche condensada o en polvo y condimentos (cebolla o ajo) para consumir cuando sea imposible cocinar raciones de la tropa.
  • Utensilios de aseo y rancho: Un plato o lata para cocinar, cuchara, cuchillo de monte, cantimplora con agua, un pedazo de jabón, cepillo y pasta de dientes.
  • Armamento y mantenimiento: Fusil personal, canana ajustada para evitar la pérdida de proyectiles y un juego de mantenimiento (aceite especial, paños y baqueta para limpiar el cañón).
  • Botiquín personal: Antibióticos orales (penicilina), calmantes (aspirina), sulfas contra la diarrea, antipalúdicos, antiparasitarios y material de curación rápida.
  • Accesorios e instrumentos de trabajo: Fósforos o encendedor, tabaco o pipa (gran compañero durante el descanso), machete, libreta con lápiz, aguja, hilo, cordel y libros (biografías, historia o economía) para elevar el nivel cultural.

2. La vida diaria y la rutina de campaña

  • La marcha constante y silenciosa: La caminata continua por caminos accidentados —a menudo nocturna— es la actividad normal del guerrillero. En la marcha rige el silencio absoluto y las órdenes se transmiten mediante señas o susurros.
  • El campamento y la vigilancia: El campamento se establece al atardecer en claros cercanos a fuentes de agua, colgando las hamacas cubiertas por el nylon. Por cada diez hombres dormidos, debe haber siempre uno o dos en vigilancia nocturna renovada.
  • Alimentación y disciplina de reparto: El guerrillero come cuando puede y en las cantidades disponibles (principalmente tubérculos, granos, sal, aceite y esporádicamente carne). La ración se distribuye con estricta equidad y justicia entre toda la tropa, sin favoritismos para los jefes.
  • Inexistencia de aseo continuo: El sudor y el uso prolongado de la misma ropa durante semanas imponen un olor característico a la tropa, adaptado al entorno.
  • Camuflaje y borrado de huellas: Al abandonar cualquier sitio de descanso, es obligatorio tapar los fogones con tierra y enterrar latas o papeles para no revelar el paso de la columna al enemigo.
  • Disciplina interna y educación: Se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas y los juegos de azar. Los momentos de descanso se aprovechan para la lectura colectiva, la alfabetización y el adoctrinamiento político sobre los fines de la revolución.

La adaptación de la guerrilla al terreno se basa en convertir la geografía en un aliado fundamental para compensar la inferioridad numérica y de armamento frente al enemigo. Este proceso de adaptación se estructura en varios aspectos clave:

1. Conocimiento profundo e identificación con el medio

  • Dominio geográfico: El guerrillero debe poseer un conocimiento cabal y exacto de la zona de operaciones, incluyendo senderos de acceso, caminos secundarios, vías de retiro y refugios inaccesibles.
  • Mimetismo y resistencia física: El combatiente debe desarrollar una capacidad de adaptación que le permita identificarse plenamente con el medio hasta convertirse en «una parte misma de la tierra donde combate». Debe ser infatigable y sufrido para soportar la lluvia, el calor, el frío, el hambre y las marchas continuas.

2. Flexibilidad táctica según el tipo de relieve

  • En terrenos desfavorables (llanos, abiertos o poblados): Al carecer de refugios naturales inaccesibles, la guerrilla se adapta aumentando su movilidad al máximo y funcionando como un grupo de «corredores». Aplica la táctica del «pega y huye» con ataques sorpresivos muy breves (de pocos minutos), desplazamientos preferentemente nocturnos y en grupos muy reducidos (de 10 a 15 hombres) para no ser detectados ni cercados. En este medio no puede sedentarizarse y debe llevar una vida totalmente nómada y clandestina.
  • En terrenos favorables (montañosos, boscosos o agrestes): El terreno le permite disminuir el nomadismo extremo y sedentarizarse, pudiendo establecer campamentos fijos e instalar pequeñas industrias (zapatería, armería), hospitales, escuelas y almacenes de reserva. La protección del relieve facilita realizar combates más prolongados, movimientos diurnos y agrupar contingentes más numerosos.

3. Acondicionamiento del equipo y transporte

  • Equipo ligero y portátil: El guerrillero lleva «su casa a cuestas» dentro de la mochila. Utiliza la hamaca para dormir aislado del suelo húmedo, nylon impermeable para protegerse de las lluvias tropicales y abrigo para el frío de la montaña.
  • Calzado y animales de carga: Un calzado resistente es vital para mantener la capacidad de marcha. Para el transporte de cargas pesadas por senderos abruptos, la guerrilla se adapta empleando animales de gran resistencia como el mulo o recurriendo al transporte a lomo de hombre.

4. Selección del armamento y anulación de la ventaja enemiga

  • Inoperancia del armamento pesado enemigo: La guerrilla busca atraer o combatir al enemigo en zonas intrincadas donde los tanques, la aviación y la artillería pesada pierden su visibilidad, maniobrabilidad y eficacia.
  • Adecuación del arma al terreno: En la montaña o terreno favorable se emplean preferentemente fusiles de largo alcance y tiro certero. En el llano o terreno desfavorable se adapta utilizando armas automáticas de tiro rápido, escopetas o minas para combates nocturnos a corta distancia.

5. Adaptación social e integración campesina

  • Uso de combatientes locales: Se prioriza que los integrantes de la guerrilla sean habitantes de la propia región, ya que conocen de antemano el terreno, están habituados al clima y sirven como prácticos, guías, enlaces e informantes de la tropa.

La adaptación de la fuerza guerrillera al terreno es un requisito indispensable para compensar la inferioridad en armamento y número frente al ejército regular. En La guerra de guerrillas, Ernesto «Che» Guevara detalla cómo esta adaptación se manifiesta en los siguientes aspectos centrales:

1. Identificación y conocimiento del medio

  • Dominio geográfico: El guerrillero debe poseer un conocimiento preciso y cabal del territorio que pisa, de sus senderos de acceso, vías de escape y escondites.
  • Mimetismo con la tierra: Para sobrevivir, el combatiente necesita una capacidad de adaptación que le permita identificarse con el entorno y aprovecharlo como su principal aliado, hasta convertirse prácticamente en «una parte misma de la tierra donde combate».
  • Composición local: Se prefiere que los combatientes sean habitantes de la propia zona, ya que conocen el terreno de antemano, están habituados al clima y cuentan con relaciones locales.

2. Flexibilidad táctica según el relieve

  • En terrenos favorables (montañas, bosques agrestes o ciénagas):
    • La dificultad de acceso frena la llegada del ejército enemigo, lo que permite realizar movimientos diurnos, sostener combates más prolongados y disminuir el nomadismo constante.
    • Posibilita la sedentarización, la instalación de campamentos fijos, hospitales, escuelas de adoctrinamiento y pequeñas industrias de guerra (zapatería, armería, fábrica de pólvora).
    • Permite agrupar a fuerzas más numerosas (columnas de 100 a 150 hombres) y emplear armas de largo alcance y tiro certero, como el fusil M-1 Garand.
  • En terrenos desfavorables (llanos, zonas poco accidentadas o muy pobladas):
    • La movilidad debe ser extraordinaria, definiendo al guerrillero del llano como «fundamentalmente un corredor».
    • La práctica del «pega y huye» alcanza su máxima expresión: se realizan ataques sorpresivos nocturnos de pocos minutos, seguidos de una retirada veloz hacia lugares distantes.
    • Resulta imposible la sedentarización o la creación de talleres; la vida del guerrillero es estrictamente nómada y clandestina.
    • La fuerza debe dividirse en grupos muy reducidos (10 a 15 hombres como máximo) para no ser detectada y mantener la velocidad de marcha.
    • Se priorizan las armas automáticas de tiro rápido, escopetas y minas para combatir a corta distancia.

3. Equipo y logística adaptados al clima y terreno

  • Autonomía individual: El guerrillero lleva «su casa a cuestas» dentro de su mochila.
  • Protección del descanso y calzado: Utiliza la hamaca combinada con un nylon impermeable para dormir aislado del suelo húmedo. El calzado resistente es considerado un tesoro fundamental para sostener las largas caminatas.
  • Transporte de carga: Para el transporte de víveres y materiales pesados por senderos abruptos, el mulo es el medio ideal por su resistencia; en pasos insalvables se recurre al transporte a lomo de hombre.

4. Neutralización del armamento pesado enemigo

  • Anulación de la tecnología militar: Atraer o combatir al enemigo en zonas intrincadas anula la eficacia de los tanques, la artillería pesada y la aviación, al carecer de visibilidad y maniobrabilidad frente a un objetivo móvil y disperso.

En La guerra de guerrillas, la organización y el mando se articulan bajo una estructura militar flexible, caracterizada por la disciplina consciente, la equidad absoluta y la adaptación al terreno:

1. Estructura jerárquica y grados militares

  • Escala de mando: La estructura se organiza con un Comandante en Jefe en la cúspide, seguido por jefes de zona o región (comandantes a cargo de varias columnas), comandantes de columna, capitanes y tenientes.
  • Omisión de grados intermedios: Se eliminan expresamente los grados de cabo y sargento por considerárseles representativos de las estructuras de la tiranía. El ascenso se produce directamente de soldado a teniente.
  • Criterios de ascenso: La obtención de un grado o responsabilidad se basa estrictamente en la valentía, la capacidad y el espíritu de sacrificio, probados en el combate y la vida de campaña.

2. Unidades operativas y dimensión de la tropa

  • La Columna: Es la unidad principal en terrenos favorables y está integrada por 100 a 150 hombres como máximo(siendo 100 el número ideal), bajo el mando de un comandante.
  • El Pelotón: Agrupa de 30 a 40 hombres bajo la dirección de un capitán, encargado de coordinar la marcha y el combate de sus unidades subordinadas.
  • La Escuadra: Compuesta por 8 a 12 hombres al mando de un teniente, constituye la verdadera unidad funcional y operacional de la guerrilla, debido a que este es el número máximo que puede actuar unido en las condiciones del combate irregular.
  • Adaptación al medio: En terrenos desfavorables o llanos, la fuerza se fragmenta en grupos muy reducidos de 10 a 15 hombres para evitar ser detectados. Durante la fase clandestina previa, se organizan células independientes de 30 a 50 hombres para impedir caídas masivas en caso de delación.

3. Mando, disciplina y régimen interno

  • Disciplina consciente e interna: La disciplina guerrillera no es mecánica ni de cuartel; debe nacer de la convicción ideológica y el razonamiento individual sobre los fines de la lucha.
  • El ejemplo de los jefes: El mando se ejerce a través del ejemplo personal en una vida transparente, austera y de constante sacrificio.
  • Absoluta equidad en el trato: Desde el Comandante en Jefe hasta el último soldado reciben la misma comida y el mismo trato. La distribución del alimento y los pertrechos se efectúa con estricta justicia, persiguiendo cualquier favoritismo.
  • Sistema de sanciones: La privación de libertad (calabozo) resulta ineficaz como castigo en la guerrilla porque termina siendo un descanso para el combatiente. En su lugar, se aplican medidas como la privación del derecho a portar armas (que apela al amor propio del soldado), recargos de guardia o, en faltas graves, arresto con ayuno total o privación de tabaco y golosinas.

4. Órganos de gestión y comisiones especiales

  • Comandancia y Estado Mayor: Asume las funciones administrativas, la contabilidad, la dirección estratégica y las comunicaciones del grupo.
  • Comisión de Orden Interior: Encargada de la vigilancia nocturna, la disciplina, el control de los fogones y la limpieza de los campamentos para no dejar huellas ante el enemigo.
  • Auditoría General: Órgano de justicia encargado de elaborar los códigos legales (penal, civil y de reforma agraria), administrar la contabilidad, gestionar la recaudación de impuestos y aplicar la justicia revolucionaria.
  • Pelotón «suicida» o «comodín»: Unidad especial integrada por voluntarios de alta moral, destinada a actuar en los puntos de mayor peligro del frente o a romper situaciones de cerco.

Esta Revolución es Eterna.

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