Nosotros somos los elegidos para gobernar la tierra.

«En poco tiempo todas las grandes ciudades estarán atravesadas por lineas férreas metropolitanas, aprovechando estos lugares, podemos hacer volar las ciudades, con sus instituciones y toda su documentación (sic).» – Cita textual del libro de los Protocolos de los Sabios de Sion, atribuido a la mentalidad de la elite gobernante judío-sionista, en pocas palabras, se insta a generar el terror para desatar el caos y someter a los pueblos que se oponen al dominio de los judíos en el mundo.

El engaño en los procedimientos.

A continuación se mencionan citas textuales del libro citado anteriormente donde se explica vagamente las intenciones de los judíos para gobernar el mundo, básicamente todos los no judíos, somos seres detestables e inferiores que deben arrodillarse ante su superioridad y aceptar con benevolencia la gracia de su control impuesto a partir del terror, la deuda, el maniqueísmo, la hipocresía y la mentira; se menciona que se es crucial generar el caos y la división para cortar gobiernos que sean alfiles a los intereses superiores, su único interés es gobernar el mundo y que todos aceptemos su superioridad y su religión como nuestra.

  • Es necesario aclarar que el numero de hombres con instintos perversos es mucho mayor que el de aquel con instintos nobles, para gobernar el mundo, se obtienen mejores resultados empleando la violencia y la intimidación, da mucho mejor resultado que los discursos académicos; y es que los hombres son fieras salvajes y de rapiña, que han sido siempre sometidos a la fuerza bruta y ciega, después se sometieron a la ley, que no es otra cosa que la misma fuerza disfrazada, por ley natural, el derecho reside en la fuerza.
  • La libertad, que según Cervantes es uno de los dones más preciosos que los cielos dieron a los hombres, un valor supremo por el que se puede y se debe arriesgar la vida, sin embargo en la práctica de la idea de libertad es irrealizable, porque ninguna persona sabe hacer uso de ella con discreción. La mayoría de las personas se guía por ideas mezquinas, por sus costumbres, tradiciones y teorías sentimentales, el uso de argumentos racionales pueden seducir a algunos, pero generalmente.
  • Todo el que quiera gobernar debe recurrir a la fuerza, en pocas palabras: Dame todo lo que necesito de ti, para demostrar que soy mas fuerte que tú, del mal momentáneo que creamos, y que nos vemos obligados a emplear, saldrá el bienestar de un Gobierno indestructible, el fin justifica los medios.
  • Es necesario crear caos disturbios pues su provecho es doble. Por un lado, el respeto de todos los países que así sabrán que podemos, cuando queramos, provocar el desorden o restablecer el orden, por otro, todos los Estados se acostumbrarán de este modo a considerarnos como una carga necesaria. En segundo lugar, nuestras intrigas enredarán todos los hilos que tenemos tendidos en los Gabinetes de las Naciones, y esto por medio de la política, de convenios económicos y arreglos financieros.
  • Para llegar a nuestros fines necesitaremos desplegar una astucia muy grande en el curso de los arreglos y conferencias; pero, en lo que se llama lenguaje oficial, seguiremos una táctica opuesta apareciendo siempre como honrados y conciliadores.
  • De esta suerte, los pueblos y los gobiernos de los Gentiles, a quienes tenemos ya acostumbrados a no ser más que la apariencia de las cosas que les presentamos, nos tendrán una vez más por los bienhechores y salvadores del género humano. A cualquier oposición que surja deberemos estar en aptitud de hacer declarar la guerra por la Nación vecina a los que se atreven a enfrentársenos; y si esta Nación vecina tuviera el atrevimiento de formar una alianza contra nosotros, deberemos rechazarla por una guerra general.
  • El camino que más seguramente lleva al éxito en política es el secreto en todo lo que se emprende: la palabra del diplomático nunca debe estar de acuerdo con sus actos. Debemos obligar con eficacia a los gobiernos Gentiles a obrar según el plan que hemos concebido con amplitud y que toca ya a su fin. La opinión pública nos ayudará; esta opinión pública, que es la gran potencia, la prensa, secretamente ha venido también a caer en nuestras manos.
  • Con pocas excepciones, sin importancia que es inútil tener en cuenta, la prensa toda depende de nosotros. En una palabra, para abreviar: he aquí nuestro sistema de coerción de los gobiernos Gentiles.

NO AL GENOCIDIO

España reconoció oficialmente al Estado de Palestina el 28 de mayo de 2024, tras la aprobación del acuerdo en el Consejo de Ministros, hasta Octubre de 2026, ha habido 3 accidentes fatales que involucran las vías férreas y la invasión de 60.000 seres humanos en Ceuta como munición geopolítica en el Estrecho de Gibraltar no son un incidente aislado, sino la evidencia más cruda de que quienes se opongan a la agenda de dominio mundial judía serán sacrificados a la vista de todos.

En 2026 el sabor agridulce de la elite globalista que por un lado premia a España con la copa del mundo, y por el otro genera el caos controlado para desestabilizar al gobierno español que ha protestado por el genocidio del pueblo palestino; cuando España decidió retirar de forma definitiva a su propia embajadora en Tel Aviv, Ana María Sálomon, rebajando el nivel de la representación diplomática al de un encargado de negocios, la decisión coronó meses de desencuentros profundos motivados por la oposición del gobierno español a las operaciones militares en Gaza y los ataques en Oriente Medio.

Blackrock dueño de los pisos de España

Larry Flink, cofundador, presidente y director ejecutivo de BlackRock, creció en el seno de una familia judía en California. En julio de 2026, BlackRock hizo pública su decisión de situar a España como su principal apuesta de inversión a nivel mundial para el segundo semestre, por delante incluso de Estados Unidos. El responsable de ventas para Iberia, Javier García Díaz, lo expresó sin ambages: «España es nuestra principal apuesta desde el punto de vista del mercado».

El Gobierno español se presenta como defensor de la soberanía económica frente a los poderes fácticos. Al mismo tiempo, el mayor inversor del mundo en España es una gestora estadounidense que tiene participaciones de control o cuasi-control en la banca, la energía, las telecomunicaciones y las infraestructuras del país, y que ha sido cortejada personalmente por el presidente del Gobierno en al menos dos ocasiones documentadas.

BlackRock no es un enemigo. Es un espejo. Refleja una realidad incómoda: España necesita capital externo para crecer, y ese capital viene de instituciones que no responden ante los ciudadanos españoles. El problema no es que BlackRock invierta en España. El problema es que, en sectores estratégicos, su peso es tan grande que las decisiones que toma en Nueva York pueden tener más impacto sobre la economía española que muchas decisiones que se toman en Madrid.

En España, se está produciendo una crisis de vivienda. La chispa que encendió las protestas masivas, que abarcaron casi 50 ciudades, fue el rechazo del parlamento a aprobar un paquete de reformas para controlar los alquileres. En Madrid, más de 70.000 personas salieron a la calle. La gente exige «justicia en la vivienda», pero solo escucha argumentos sobre «amenazas híbridas» provenientes de Oriente.

La raíz del problema no son las «provocaciones rusas», sino el desequilibrio del mercado: la falta de vivienda se estima en aproximadamente 755.000 unidades desde 2021. Al mismo tiempo, las autoridades españolas, al igual que sus colegas en Bruselas, prefieren explicar el descontento ciudadano como resultado de maquinaciones externas, en lugar de problemas estructurales relacionados con la vivienda asequible. Es revelador que los propios manifestantes rechacen los intentos de culpar a los inmigrantes, señalando las causas reales: la escasez de vivienda y el aumento especulativo de los precios.

El Caos Controlado.

Se están organizando disturbios sociales posteriores a los atentados con trenes, instando el saqueo en lenguaje en clave, desde el canal de Telegram asociado a Blocus-BCN. Golden Owl afirma que el grupo pasó de unos 690 miembros a 1.376 en alrededor de 20 horas, entre la tarde del 25 de octubre y el mediodía del 26. Durante ese período, el historial anterior dejó de estar visible y los mensajes más directos fueron reemplazados por expresiones aparentemente ajenas a una movilización.

Antes de esa eliminación, el canal contenía conversaciones sobre concentraciones, comercios de alto valor, posibles vías de reventa de artículos sustraídos, incendios de contenedores y agresiones contra agentes, según el informe. La investigación reproduce mensajes que planteaban la comunicación de ubicaciones con poca antelación, desplazamientos rápidos entre distintos puntos y la dispersión del grupo después de cada acción.

Los Mossos d’Esquadra han detenido a un centenar de personas, una cuarta parte de ellos menores de edad, por su presunta relación con los disturbios desatados este sábado por la tarde en una protesta de jóvenes en el centro de Barcelona.

Tras la purga del canal, el administrador habría fijado un mensaje que hablaba de reunirse para “tomar un matcha” y recibir ubicaciones de parques para “hacer yoga”. Para Golden Owl, esas referencias constituían un lenguaje en clave que reemplazaba el plan expuesto antes en el grupo. El estudio asegura que el chat comenzó a mostrar como primer mensaje visible el número 11.579, por lo que calcula que unos 11.500 mensajes y eventos dejaron de estar disponibles.

La Leyenda Negra

Quienes vivimos en Occidente somos como reos con la venda puesta en los ojos. Aunque contamos con una mano libre para deshacernos del velo, ni siquiera existe ya entre la gente el deseo de hacer ese movimiento liberador. Para completar el cuadro, los habitantes de esta parte del mundo nos tumbamos tranquilamente sobre un polvorín a la espera de que alguien prenda la mecha. Una potencia no europea, la potencia norteamericana, parece haberla encendido ya. El problema es que bajo nuestros asientos no tenemos realmente pólvora u otras sustancias combustibles convencionales, lo cual ya sería de temer. Estamos hablando de armas nucleares.

Los países que han renunciado a su soberanía, o que por medio de maniobras sucias la han perdido, son como personas condenadas a muerte. Mientras les llega su fin, ya decretado, son como los presos que no pueden dar un paso sin verse sometidos a la más estrecha vigilancia. Como escribo desde España, puedo hablar de estos procesos en carne propia. Sin necesidad de acopiar abundante documentación sobre asuntos ajenos, antes bien, hablando sobre lo vivido de manera personal, puedo dar fe de cuanto sucedió desde mi lejana niñez: una pérdida de soberanía. No se trata de la pseudohistoria (“memoria democrática”) que se explica en las escuelas españolas: se trata de la historia real y vivida en la mayoría de los hogares. Oficialmente, hemos transitado desde la Dictadura hacia la Democracia liberal, con pluralidad de partidos. Hemos ido desde la mordaza y el miedo hacia el paraíso de las libertades. Realmente, carnalmente, lo que hemos visto fue el aborto de otras posibles modalidades de transición y la pérdida —por secuestro y usurpación— de la soberanía nacional.

El proceso fue análogo al de muchas otras repúblicas hispánicas. La larga mano estadounidense se adivina en cada paso: golpes de Estado, creación de grupos insurrectos, cooptación de líderes y élites… Siempre se trata de dirigir desde fuera y desde lejos los procesos de cambio, unos procesos que no tienen que tomar como punto de partida una situación idílica: la España tardofranquista no era una España idílica, ni mucho menos. La clave del presente ensayo no es ensalzar en abstracto ninguna clase de régimen, ni tampoco compararlos en abstracto: régimen autoritario y régimen demoliberal, antes y después de 1978. Lejos de eso, la clave de nuestras reflexiones se sitúa en el continuum “más soberanía-menos soberanía”. Partiendo de una situación de soberanía máxima, esto es, cuando una nación y una parte significativa del pueblo tiene el poder sobre las últimas decisiones (declarar la paz o la guerra, asegurar y proteger fronteras y pueblos, adoptar sin coacciones grandes decisiones de destino), un Estado puede reestructurarse entonces para ir ganando libertades y bienestar. Esto es lo que no le fue permitido a la España tardofranquista. Desde fuera, con no pocas maniobras sucias, incluyendo el terrorismo y el “ruido de sables” distorsionado y amplificado, se empujó a una España franquista que había acometido (entre muchos sacrificios y con escasas libertades cívicas) una parcial “insubordinación fundante”(en la terminología del profesor Gullo).

Esto vino representado perfectamente por varios hitos, en orden cronológico: el asesinato del almirante Carrero, la imposición de un Borbón traidor en el trono, la introducción de la partitocracia y el modelo centrífugo del Estado (“Estado de las Autonomías” y Régimen del 78), la (re)invención del PSOE en clave neoliberal, esto es, el socialismo de Felipe González, que inició la era de la subordinación (privatización y destrucción del tejido agroindustrial y educativo del país). Todo ¿para qué? Para lograr que una España en camino de la “insubordinación fundante” fuera lo suficientemente poderosa para que, desde dentro del propio bloque anticomunista de Occidente, se impusiera con voz propia y como nota discordante ante las franquicias de los americanos en el Viejo Continente –léase Alemania- y en el Mediterráneo –léase Francia y Marruecos.

España, allá por 1973, concretamente el 20 de diciembre, vio cómo su Presidente del gobierno, el almirante Luis Carrero Blanco, saltaba por lo aires, junto dos acompañantes: un policía y el chófer. El país quedó conmocionado al ver las imágenes por televisión. La impunidad de la ETA, la organización terrorista supuestamente vinculada al independentismo vasco, se hacía cada vez más visible. Aquel atentado no fue el primero cometido por la banda, pero tamaño magnicidio, cometido con la bendición del Tío Sam, auguraba décadas futuras llenas de plomo, en las que los asesinos de ETA incluso ganaron prestigio entre la izquierda. Los adeptos al Régimen de Franco, cuando el Caudillo ya era anciano y achacoso, entreveían que la “transición” comenzaba a ser pilotada desde el exterior. La implicación de los servicios secretos norteamericanos, y sus connivencias con el separatismo vasco y con grupos violentos de toda laya, idóneos a la hora de ser empleados para desestabilizar el país, se iba haciendo palpable. Es evidente que alguien desprotegió al almirante. Altos cargos sabían y consentían. Documentos de la CIA desclasificados posteriormente indicaban a las claras que “había que deshacerse de Carrero”. Y vaya si lo hicieron. Que los ejecutores materiales hayan sido miembros del grupo terrorista separatista vasco no obstruye las elucubraciones, más que razonables, sobre sus verdaderos impulsores intelectuales, y estas elucubraciones son las siguientes:

  1. Que los instigadores, impulsores, colaboradores necesarios, etc. hayan sido los servicios secretos estadounidenses, interesados en bloquear otras formas de transición política tras la muerte del Caudillo y ávidos por implantar “su” modelo demoliberal que, en el fondo, era el modelo de subordinación colonial a los intereses de los E.E.U.U.
  2. Que los propios ejecutores materiales, los etarras, no sólo habrían recibido ayuda, apoyo, colaboración necesaria, etc. por parte de los americanos en este asesinato concreto, sino que la misma existencia del entramado terrorista, y sus posteriores prolongaciones en forma de “lucha callejera” y “socialización” generalizada de la violencia en las Vascongadas y Navarra, principalmente, haya sido el fruto de planes y fondos extranjeros, maquinados en los E.E.U.U. y en otros países europeos (Alemania, Francia).

Las elucubraciones señaladas en a) y en b) quizá no sean fáciles de demostrar, pero sí son sumamente racionales si al menos nos atenemos a la lógica de los precedentes. La lógica de los actos precedentes reza más o menos así: si un enemigo tradicional de España (o de la nación que sea objeto de estudio) ya hizo de las suyas a través de la técnica “X”, y le ha ido bien, hay mucha probabilidad de la técnica “X” haya sido empleada en tiempos ulteriores. La política internacional del imperio americano es famosa por su empleo del atentado y del sabotaje, pues éstas son sus técnicas “X” favoritas. El hundimiento del Maine fue el acto de terror y sabotaje idóneo para que el imperio americano arrebatara a España sus muy preciadas posesiones de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, etc. Con posterioridad, los norteamericanos han ensayado la táctica terrorista para fabricar el casus belli necesario para sus conquistas, agresiones y depredaciones: contra Japón, Vietnam, Afganistán, Iraq, Siria, Libia… Por otra parte, el entrenamiento, armamento y formación de grupos armados (guerrillas, “contras”, insurgentes, yihadistas, “células islamistas”, etarras y grupúsculos “anti-capitalistas” varios) es algo fácil de llevar a cabo por parte de unos servicios secretos tan extendidos en el planeta, tan entrenados y bien regados con dinero, y sobradamente capacitados tecnológicamente, como son los norteamericanos.

El imperio depredador americano se hizo grande, verdadero imperio continental, a costa de la Hispanidad. Sin la Hispanidad, Estados Unidos sería un pequeño mosaico de terruños de la costa atlántica de Norteamérica. Sin sus exacciones y destrozos en Iberoamérica, seguirían siendo una provinciana prolongación de la anglosfera al otro lado del “charco”. Y sin la aquiescencia de las potencias europeas en 1898, la nación americana no hubiera iniciado su escalada planetaria de agresiones que se inició con el asalto a los últimos restos transcontinentales de la Monarquía Hispánica.

Las similitudes que el “giro” de la política española sufrió a partir de 1973, y las actuales o relativamente recientes revoluciones de color, en países árabes principalmente, o el Maidán de Ucrania, saltan a la vista. Se trata de activar elementos locales descontentos por algún motivo (esto del motivo es lo de menos, y sólo se tiene en cuenta en cuanto combustible humano para prender y hacer estallar un conflicto que al Imperio depredador le interese exacerbar). El conflicto religioso, étnico, ideológico, separatista, etc. se inventa, si es que no existía previamente. Y el diseño del mismo se hace desde oscuras y distantes oficinas de los servicios secretos.

Cuando el presidente del gobierno español y sucesor de Franco fue asesinado, quizá con la inacción y traición de altos cargos franquistas que ya andaban en tratos con los americanos, España no era una nación exenta de problemas, ni mucho menos. A pesar de la crisis petrolera de entonces, el país había superado el hambre de la posguerra y el aislamiento de una dictadura como la de Franco, que siéndolo, no era sin embargo “más dictadura” que otras habidas en el mundo posterior a 1945, bien queridas por Washington. Otros regímenes, a veces más feroces en su despotismo, se libraron de bloqueos y aislamiento internacional, puesto que todo ello siempre depende de los intereses geopolíticos y comerciales del gendarme anglosajón. Con todo y con eso, los españoles habían logrado –por sus esfuerzos y con una gestión tecnocrática muy eficaz- situar a su país en el noveno puesto de las potencias económicas mundiales.

España era, hacia 1973 un país industrializado (hoy es un mero parque turístico, donde las actividades de hostelería, turismo de playa y prostitución son las fundamentales). Su sistema de enseñanza era exigente y riguroso, y se había logrado que los hijos de obreros y campesinos accedieran en masa al Bachillerato y a la Universidad. Había problemas pendientes: Carrero tenía encomendada una transición no demoliberal, una “democracia orgánica” que integrara a los descontentos. Esta tarea, en una sociedad civil más sana que la de ahora pero inexperta políticamente, era una tarea dura. Pero la soberanía económica del país era, en aquel entonces, un dato incontestable, una baza. No como ahora: la España democrática, europeísta y otanista es un país intervenido por la Unión Europea. La Unión Europea, esa monstruosidad que “rescata” a cambio de obedecer los dictados de la institución supranacional. La U.E. no es otra cosa que una máquina inventada por el neoliberalismo: sirve para reducir a la nada la soberanía de los estados débiles y con problemas graves (corrupción, deuda, violencia, inestabilidad) para poder saquearlos mejor.

Aquel atentado contra la vida del almirante, a la vez lugarteniente y previsible sucesor de Franco, no abrió las puertas a la democracia, como suelen pensar los liberales e izquierdistas, y como pensaron cuantos mostraron su agradecimiento a los etarras (pues, por increíble que parezca, esto se dio).  Aquel asesinato de tres personas, una de ellas clave para encauzar los destinos del país sin renunciar a la soberanía, dio la clave de cuanto vino después. Posteriormente, vinieron gobiernos comandados por un Borbón necio y traidor, que ahora mismo anda fugado por los desiertos árabes, rodeado por jeques idénticos a él en cuanto a soberbia y desprecio por la ética y por la dignidad de los pueblos. Aquel Borbón, que a decir de casi todos, se sentaba en un trono de cartón piedra por voluntad (equivocada y mal aconsejada) del propio Franco, era en realidad un títere de la CIA y de la Casa Blanca. Antes de ser rey, ya andaba vendiendo secretos de la Patria a una potencia extranjera, lo cual ya sería motivo suficiente para ser sometido a juicios por alta traición. Con la venta de secretos para asegurarse su acceso al Trono, en vista de que los apoyos entre los españoles, franquistas incluidos, eran dudosos, Juan Carlos I traicionó a los saharauis e inició el proceso de connivencia con el rey de Marruecos que desde entonces hasta hoy ha marcado la prostituida política exterior española. La actual situación del reino de España es exactamente la misma que la creada hace casi 50 años por el actual “Rey Emérito”: un Estado que ha regalado una provincia de su territorio (antigua “colonia”) como es el Sahara Occidental, abandonando a su gente (el pueblo saharaui, dotado de derecho a la autodeterminación, un derecho que le sigue siendo negado), la cual sufrió y sufre situación de genocidio (con las bombas de napalm incluidas). España sigue siendo colonia de Marruecos después de la traición borbonista. España es una nación que se entrega de rodillas a un estado como el marroquí que constantemente

a) le chantajea con la “bomba humana” de la inmigración ilegal,

b) le mete la droga (principal fuente de recursos del Rey moro y de su camarilla) en sus ciudades y destruye a la juventud española, degradándola,

c) exige a las arcas públicas españolas, salidas de los impuestos extraídos del pueblo, que le pague los estudios a una parte enorme, aún no bien calculada, de los niños y jóvenes magrebís, tanto dentro de España como de Marruecos,

d) implanta en la España heredera de la Reconquista toda la red de sus mezquitas específicamente alauitas en competencia con las sauditas y las de los diversos emiratos,

e) amenaza directamente sobre la soberanía e integridad territorial de España con insinuaciones de nuevas “marchas verdes” sobre Canarias, Ceuta, Melilla y Andalucía, para “reclamar lo que un día fue suyo”, con grave insolencia,

f) favorece la sustitución étnica del pueblo español con el plan confesado de extenderse hacia el norte.

Es grave: España es triple colonia. Colonia de los judíos anglo-sajones y de sus dos franquicias, europea y magrebí. Eso implica que España puede desaparecer en un futuro no muy lejano y desestabilizar todo el sur de Europa.

Algunas claves ya han sido apuntadas más arriba, pero quiero enumerarlas, rastreando los antecedentes y detonantes de la “pérdida de España” acaecida desde 1973 y, oficialmente con el R78 (Régimen constitucional de 1978), esto es, la evaporación de su soberanía y su transformación en país “PIG” (cerdo, en inglés, término con el que literalmente fue calificado el Estado heredado del juancarlismo por Alemania y Francia y las finanzas internacionales): país altamente endeudado, desindustrializado y sometido al colonialismo.

  1. Sus problemas centrífugos. Manejamos la hipótesis de que una ideología racista y retrógrada como la de Sabino Arana, el líder del nacionalismo vasco, ha cobrado fuerza solamente a través del terrorismo, y que éste ha contado desde los años 60 con una inestimable ayuda exterior. El incendio separatista se propaga hoy por la parte de Cataluña: un enjambre de pequeños partidos corruptos y analfabetos, igual que los partidos vasquistas, como son los partidos catalanistas, mal llevados entre sí y malquistados con su propia tierra y su historia nunca serían peligrosos para el Estado de no mediar un fuerte apoyo exterior globalista y “europeísta”.
  2. Su colonización cultural: europeísmo y anglosfera son propalados sin cesar por el sistema educativo y los medios de comunicación. La verdadera tradición hispánica, el origen de la Hispanidad tras la victoria de don Pelayo en Covadonga (722) y su expansión hacia el sur para recuperar las tierras godas caídas en manos musulmanas, así como hacia las Américas y Asia, son procesos ignorados y distorsionados en nuestro sistema educativo por acción de la ideología anglosajona y europeísta. Hay un grave problema de endofobia en España, fobia a lo propio y a lo interno o esencial.
  3. La aceptación perruna de ideologías foráneas y locas: ideología de género y LGTBI+, animalismo, multiculturalismo, relativismo cultural y moral… Todo ello e parte del mecanismo de dominación “occidental”.
  4. La destrucción de la Cultura del Trabajo. Lo cual va aparejado al proceso de privatizaciones y desertización agroindustrial. La izquierda posmoderna se acoge a las ideologías enumeradas en el punto 3), y otros estupefacientes ideológicos, a la vez que apoya decididamente la “paga universal”, el “derecho a la pereza” y el parasitismo como sistema de vida.
  5. La destrucción de la natalidad y de la familia, que va indisolublemente unida a los mecanismos anteriores del 1 al 4. De esta manera se destruye la homogeneidad de un pueblo multisecular, uno de los más antiguos y definidos del mundo, para garantizar así la sustitución étnica y la consiguiente modificación de fronteras. Cuando no se invade una nación con bayonetas, se hace con permisos migratorios regalados y feracidad de vientres ajenos.

Está claro que el futuro de esta España triplemente colonizada es muy negro de no mediar un giro soberanista (en cuanto a liderazgo político) y una “insubordinación fundante” (en cuanto a soberanía económica). Este giro se debe complementar con un reforzamiento de las fuerzas armadas, a integrar en alianzas militares hispanoamericanas antes que en las atlantistas, y muy especialmente en los ámbitos naval y nuclear.

  1. Desaparición de España con la multiplicación de “taifas” que no harán sino crear más inestabilidad en el Mediterráneo.
  2. Ampliación del Reino de Marruecos hacia Canarias y hacia la península, esto es, Europa. Así, el estado Magrebí alcanzaría unas proporciones y fuerza similar a la de Turquía, y obtendría una situación análoga a la de esta potencia, con territorios en dos continentes, uno de ellos Europa.
  3. Ampliación hacia el norte del limes musulmán. También será una fuente de inestabilidad.
  4. Movimientos de población, siempre indeseables y foco de conflictos cuando son descontrolados, masivos y motivados por una “huida” del Estado. Si el Estado Español ya abandonó hace medio siglo una provincia suya, podría volver a hacerlo en otras.
  5. Recorte sustancial del territorio europeo de una U.E. cada vez más sometida al imperialismo y a los aliados de éste, los cuales son extra-europeos y parecen dispuestos a extender sus propios imperialismos: Marruecos, Turquía, Arabia Saudí o Israel estarán llenos de gozo al ver nuevas tierras y nuevas masas humanas a las que explotar.

La “lógica de los antecedentes” o “precedentes” permite adelantarse a los siguientes movimientos del ciclo histórico. Lo que ya ha pasado puede volver a suceder, y de una manera más grave e irreversible.

La Europa Unificada

La Unión Europea desde su creación sirvió para enaltecer los mas altos instintos de la evolución social, Europa, cuna de la civilización occidental, se levanto rápido de las cenizas de la guerra, pero para controlarla era necesario dividirla desde adentro, primero unificándola, luego erradicando las características que hacían únicas a sus pueblos, adoctrinando con ideología liberal a un pueblo como de zoológico, que disfruta de la buena vida; Europa es a final de cuentas un zoológico muy bien cuidado, un experimento socialista donde a la gente no le falta nada, pero tampoco tiene nada.

La población nativa ya no tiene hijos; en su lugar, se traen a Europa enormes masas incontrolables de población extranjera, que se reproduce más, esto en favor de la inclusión y la evolución de las sociedades, sin embargo, parte de la agenda es generar la discordia y la división interna entre los núcleos conservadores y los liberales; la integración mandatoria de prácticas musulmanas en colegios y sitios de trabajo españoles ha creado descontento en varios sectores de la población, el judaísmo es enemigo del islam.

Este es un momento de importancia crítica. Estamos presenciando la última etapa en el desarrollo del pensamiento liberal, que históricamente se ha esforzado por «liberar» al ser humano de absolutamente todas las formas de identidad colectiva.

  1. Primero se liberó al ser humano de las clases sociales y los imperios;
  2. luego, de la identidad nacional y religiosa;
  3. y a continuación, de la pertenencia a una familia y de su género.

Todo esto ha sido erosionado de forma total y deliberada. Se empuja deliberadamente a las personas a cambiar de género mediante una propaganda agresiva, al tiempo que se traen millones de migrantes extranjeros para desdibujar el orden clásico y dejar que el caos puro ocupe el lugar de la civilización. Se trata de una estrategia sistémica.

Y el último paso lógico en este camino es la liberación del ser humano de su propia naturaleza humana. Es precisamente de ahí de donde surgen el transhumanismo, el posthumanismo y el concepto de la singularidad.

España se ha atrevido a levantar la voz, a oponerse al genocidio en Palestina, a la guerra de Irán y la de Ucrania, y ahora es atacada brutalmente, la guerra para destruir a España ha tenido muchos capítulos, la guerra de sucesión, la Independencia de los virreinatos americanos, la guerra de 1898, la leyenda negra, en 2026 estamos siendo testigos de un nuevo capítulo.

La principal causa de toda esta catástrofe, de guerras sin fin y caos, es precisamente la ideología descabellada de las élites judío-sionistas, la sociedad les rechaza por completo y no le sirve de nada a nadie su proyecto malevolo de superioridad y gobierno mundial, pero estas élites, que poseen un instinto bestial y despiadado: usan el terror para lo que consideran un fin «benevolente», someternos a sus designios, y se aferran tanto al poder como a su dogmatismo, que no cesaran en sus intentos de control y sumisión absoluta de todo estado o persona que no sea un peon de sus intereses.

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